Manspreading, el problema de abrir las piernas cuando no lo necesitamos

Seguramente nunca habías escuchado el término “manspreading” pero aquí estamos para explicarte qué es y seguro lo has aplicado más de una vez en la rutina diaria cuando vas en transporte público.

El manspreading se utiliza para nombrar a la práctica que los hombres realizan cuando se sientan con las piernas abiertas sin importar cuantas personas vayan sentadas a su lado ocupando más de un asiento y es ahí donde nos cuestionamos sobre la necesidad de abrir las piernas para ocupar más espacio del que realmente se necesita.

Fotografía: Yax Akbal

Mandamos mensaje a varios de nuestros lectores cuestionando si ellos realizaban esta práctica y la respuesta de la mayoría fue que si, efectivamente eran partícipes del manspreading. Les preguntamos las razones y algunos contestaron que por comodidad mientras otros por simple costumbre. Sí, desde pequeños se nos enseñó a sentarnos de “manera correcta”.

Tuvimos comentarios que hicieron énfasis en que colocaban de esa manera sus piernas para proteger de alguna manera sus testículos y no generar un dolor innecesario. Es necesario poner énfasis que todos los puntos de vista fueron abordados de una manera respetuosa y sobre todo exponer que esta es una práctica que no afecta solamente a las mujeres sino también al género masculino. Sí, hace poco tuvimos que ir sentados en el transporte público en la orilla del asiento porque un señor por más que intententamos no cerraba sus piernas y decidimos investigar más acerca de este extraño comportamiento.

Fotografía: Yax Akbal

Un estudio realizado en Nueva York en 2016 muestra que en un universo de 5000 personas que utilizan diariamente el transporte público, alrededor del 26% de los hombres ejercen este hábito contra un 5% realizado por mujeres.

Seguramente te estarás preguntando… ¿Y este artículo que me ayuda en mi vida diaria? Pueda ser que no te genere algún beneficio directamente, pero el eliminar estas costumbres poco a poco nos hará ser más conscientes de que todos pagamos por el mismo espacio de transporte público no importando nuestro género, religión o sexualidad, todos merecemos respeto y nuestro propio espacio.

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