La industria de la moda en México y los grandes problemas que existen en ella

La industria de la moda en México aún no había terminado de despegar como se proyectaba y la pandemia llegó a derribar todos aquellos avances que se habían logrado, pero… ¿Qué tan importante es para nuestro país una industria que muchos tachan de egocéntrica, contaminante y banal?

En una nación habitada por más de 127 millones de personas, la moda no figura como uno de los gastos indispensables en el nicho familiar mexicano, ya que según cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) en la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos en los Hogares del 2018 reporta que trimestralmente se gastan $1,431 pesos mexicanos en ropa y calzado en un núcleo de tres personas en la misma vivienda. Es aquí donde nos preguntamos si realmente se necesita replantear la industria tal cual la conocemos, ya que la mayoría de los mexicanos no tienen acceso a lo que podemos encontrar en las grandes plataformas de venta a nivel mundial o tan solo en tiendas insignia de afamados diseñadores en México.

Fotografía: Yax Akbal
¿Cuál ha sido el objetivo inicial y final de las grandes marcas de moda nacionales que han aparecido y desvanecido en los últimos años? ¿Acaso han fallado en sumarse a las tendencias internacionales y “pretender competir” con marcas de lujo?

Es importante mencionar que, a diferencia de las grandes marcas internacionales, México ha apostado por impregnar de identidad e historia a todas aquellas prendas, haciendo que el valor agregado tome aún más importancia y genere conceptos inigualables y con un cierto sentimiento de pertenencia.

Ahora bien, enfoquemos nuestra atención al consumidor. México tiene una gran diversidad de potenciales y selectos compradores, sin embargo, el gran problema es que no se toma con respeto a una industria llena de talentos emergentes y no frecuentan su compra como debería a las marcas nacionales.

Otro gran problema ha sido unificar, posicionar y explotar de manera correcta las grandes plataformas de moda como lo son MBFWmx, Prêt à México, Intermoda, Moda Premio y Moda Emprende, entre muchas otras para lograr que los diseñadores tengan la exposición necesaria y se apoye de manera más eficiente al diseño nacional. Es importante remarcar que, aunado a la pandemia, existe poco o casi nulo apoyo por parte del gobierno a diferencia de otras industrias como lo es el cine, radio y televisión. No obstante, factores importantes a tratar que reducen la oportunidad de compra son la piratería, los pocos puntos de venta, altos costos y la diferencia entre calidad/precio haciendo del mercado poco competitivo e inalcanzable para la mayoría de los consumidores en México. ¿Qué generalmente se piensa cuando alguien dice “centro comercial”? ¿Zara? ¿Bershka? ¿H&M? No estamos en contra y satanizando al fast fashion, pero es más rentable económicamente una prenda de esas marcas a una sola pieza de diseñadores que se encuentran en Polanco, Roma, Juárez o incluso en su sitio web.

Fotografía: Yax Akbal

Tomemos otro ejemplo crudo, pero real en el nacimiento de la moda de nuestro país: las universidades y sus planes de estudio.  Al comenzar la carrera se tiene pensado trabajar en una gran editorial, ser la mano derecha de Benito Santos, asistir a la grandiosa Anna Fusoni o ser diseñador de su propia marca, pero desafortunadamente muchos de los egresados no tienen los recursos económicos para montar una tienda donde vender sus productos, la experiencia necesaria para trabajar con grandes personajes y tampoco existen demasiadas vacantes para trabajar en esta industria. ¿Qué se opta por elegir? Laborar en algo que no estudió o malbaratar su tiempo laboral.

¿Y cómo diablos podemos solucionar tantos problemas en los que vive nuestra industria?

Bueno, la moda mexicana está llena de creatividad y gente ávida de exponer su talento a nivel internacional. No solo somos flores, catrinas y piezas básicas, sino que somos un referente de cultura a nivel mundial y eso nos hace infinitamente más visibles. Además, el consumidor en tiempos de pandemia ha utilizado de manera exponencial los dispositivos móviles, por lo que se ha vuelto más racional y ya no solo compra por “descuentos” sino que empezó a valorar la durabilidad y aspectos importantes antes mencionados como la relación calidad/precio. Es esencial que los diseñadores utilicen las herramientas como Instagram para descubrir con anticipación qué tan funcional con respecto a la demanda puede ser su producto y no tenga pérdidas económicas en su entorno inmediato, además de que se genera un vínculo más íntimo con el cliente y eso genera confianza.

Por último, es importante ser constante a pesar de las adversidades de los tiempos, analizar el mercado meta, la competencia, costos y sobre todo entender que el factor más importante de una marca de moda es cuidarlo como un bebé que se necesita acompañar en su crecimiento y desarrollo hasta llegar a la época de graduación. La definición de la moda es más que tramas y urdimbres, suntuosos eventos, maquillistas, modelos, fotógrafos, redactores, compradores, representantes, relaciones públicas y diseñadores, es vivir una experiencia que se apoya de todos nosotros para que salga avante de todas las adversidades que se le presenten.

Fotografía: Yax Akbal
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