La erradicación de los roles de género con enfoque en la moda masculina – Parte 1

La moda como un fenómeno que impacta se encuentra en un momento muy importante debido a que en materia de género está pasando por una deconstrucción en la que se está dando apertura a dejar de tener una línea binaria muy grisera en la que solo está permitido que por ser hombre o mujer tengas acceso a portar ciertas prendas en específico, la generación Z está siendo un fuerte elemento para que esto suceda.

Fotografía: Eduardo Ramos

Aunque el camino está siendo pautado por medios de comunicación más contemporáneos y de la nueva ola, diseñadores, tiendas y hasta individualmente por el entorno cambiante en el que nos encontramos, todavía existe trabajo por hacer para generar un ambiente en el que casi por totalidad sean eliminados aquellos roles de género que se han congelado con el tiempo y que ya no representan una nueva forma de pensar que está más orientada a la búsqueda legítima de la autenticidad y expresión de nuestra persona, por ejemplo, aún existe un estigma por parte de hombres heterosexuales respecto a permitirse experimentar con su vestimenta por el miedo a ser criticados, juzgados o crucificados socialmente por seguir fomentando sus propias ideas “erróneas” que recaen en la misoginia y en un nulo contexto respecto a temas de género.

Fotografía: Alejandro Romero

Ahora más que nunca se debe de seguir fomentado el hecho de que todas las personas merecen y puedan sentirse cómodas y libres con lo que son.

No hay que restringirse por seguir a reglas y estereotipos sociales que ahora atentan con nuestra propia expresión personal y de género, un mundo en el que los hombres y mujeres puedan sentirse cómodos dentro de su piel y con lo que las cubre.

01. La deconstrucción es de sabios

Estamos adentrándonos a un periodo de tiempo donde la moda se está reconstruyendo, fluyendo y readaptándose a las nuevas maneras de pensar en las que ya no solamente existe una manera de vestirte o comportarte por ser “hombre”, pienso que es un proyecto de gran relevancia porque al hablar de equidad de género solemos asociar a que es un tema que solo busca trascender para las mujeres, pero en el caso de los hombres aún hay muchas cosas por hacer como el hecho de eliminar barreras de masculinidad y virilidad tóxicas que no permiten que se expresen de una manera auténtica y honesta, una lucha por eliminar estereotipos que parece que cada vez más se está tratando de que sean disueltos permanentemente.

Fotografía: Eduardo Ramos

“Veo cómo te sientes y francamente lo entiendo, tú naciste para crear y no seguir, me duele tu frustración porque siempre has merecido algo mejor, pero me es grato reconocer la lealtad que te tienes a ti mismo: tus valores, principios, pensamientos. Quiero que sepas que has sido mucho más valiente de lo que crees, créetela carajo. Hoy eres el incomprendido maricón, pero mañana muchos querrán ser como tú, hoy te encuentras callado, pero mañana ellos son los que lo harán. Te amo y te aprecio porque aún y con tus errores ahora me he convertido en lo que soy, gracias por siempre cuestionar todo y por no formar parte de un rebaño al que no correspondes, tal vez pecaste mucho de tener un pensamiento adelantado a su época, pero el tiempo siempre termina dándote la razón, te prometo que en unos años más podrás expresarte de manera más libre, y que tus palabras les llegarán a quien les tenga que llegar, nadie va a imponer lo que eres y serás”.

De: Mí. Para: Mi yo de hace cinco años.

Crecer siendo parte de la generación Z es una lucha que parece estar agendada en todos los días del calendario; a veces siendo aplaudido por retar las construcciones sociales arcaicas del tiempo y otras siendo juzgado por descendencias anteriores que se irritan por cuestionar todo lo que sucede en el entorno: una temeraria fragilidad con mucha resistencia.

Desde pequeño había descubierto que era una persona “libre”, mi niñez viajaba en los nostálgicos dos mil y francamente siempre retozaba dentro de mi interior la idea de la absurdidad de tener que separar todo por un “sexo”: No muñecas, no rosa, no brillo; los roles de género ya estaban tratando de colarse en mi cabeza que apenas y conocía el mundo sin tener la posibilidad de despertar el libre albedrío.

Fotografía: Alejandro Romero

Al crecer hubiese deseado que mis elecciones en la moda fueran más simples para evitarme problemas, aún sigo creyendo que soy un traidor a mi patria o al ambiente en el que me desarrollé por preferir comprar una camisa mesh negra con harto glitter antes que una de fútbol o una chaqueta de North Face roja que haga juego con mi gorra de Goorin Bros, muy al estilo FIFA era difícil imaginar que esa valentía de no dejarme imponer ideas que no iban con mis posturas, estilo e ideología iba a tener su recompensa con el paso de los años: la construcción de mi identidad.

Era glorioso ver a mujeres dentro del mundo social retando esquemas planteados con el tiempo dentro de sus actitudes y su vestir, me llenaba de satisfacción verlas portando trajes que habían sido diseñados para “hombres”, pero que habían sido reimaginados para hacer un statement poderoso.

Con los hombres que lo hacían no era lo mismo, aquellos que se atrevían hace veinte o treinta años a usar maquillaje, vestido o hacerse las uñas eran ridiculizados por aquellos que sentían ofendida a su masculinidad, porque eso era lo que ocurría, solo había una manera “correcta” en la que debías vestirte y comportarte por ser hombre.

Fotografía: Eduardo Ramos

La fluidez en la vestimenta sin importar el género parece ser que sigue siendo un tema tabú para algunas audiencias a las que les es difícil aceptar que no existe un solo prototipo para ser “hombre” o “mujer”, la generación Z se está encargando de readaptar aquellas ideas que si existiesen hoy sería un retroceso hacia la libertad de expresión y el individualismo.

Algunas personas han apropiado el término de que ha nacido un “nuevo tipo de hombre”, pero a mí no me gusta verlo así; ha nacido la libertad en la que el hombre pueda explorar abiertamente su personalidad, expresión y actitudes a través de la moda. Ya no hay un canon al que seguir, sino que nos hemos vuelto nuestros propios líderes de nuestro guardarropa.

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