VIRGINIA Adistar Jellyfish Triple Black y Royal Blue: el nuevo pulso escultórico de Pharrell Williams y adidas Originals

Hay zapatos que llegan al mercado y hay zapatos que llegan a la conversación cultural. La diferencia entre uno y otro no siempre es obvia desde el principio, pero con el tiempo y a veces con muy poco tiempo queda clarísima. El VIRGINIA Adistar Jellyfish no tardó casi nada en marcar esa diferencia: desde que apareció por primera vez como una silueta imposible de ignorar en 2025, el diseño de Pharrell Williams para adidas Originals se convirtió en uno de esos objetos que te hace preguntar si estás mirando un zapato o algo que acaba de salir del océano profundo.

No es exageración. Footwear News, la publicación de referencia de la industria del calzado a nivel mundial, le otorgó el título de Zapato del Año 2025 los llamados «Óscars del Calzado» en reconocimiento a una colaboración que, en palabras del propio Pharrell, nació del deseo de crear algo que «se sintiera vivo, que se moviera como el agua, que tuviera su propio ritmo, energía y brillo.»

Ahora, el universo VIRGINIA da otro paso: los colorways Triple Black y Royal Blue ambos vistos en momentos culturales específicos durante 2025 ya están disponibles para el mundo entero desde el 21 de febrero. Para entender por qué estas dos nuevas versiones importan, hay que entender primero qué hace al Adistar Jellyfish una pieza estructuralmente distinta a casi todo lo que ha salido en el mercado en los últimos años.

El corazón del diseño es una entresuela exagerada con forma de onda, inspirada directamente en las branquias flotantes de una medusa. No es una referencia vaga o decorativa: la forma ondulada no solo es visual, sino que define la plataforma entera del zapato, cómo descansa en el suelo, cómo responde al movimiento, cómo se percibe desde cualquier ángulo. Es una decisión de diseño que desafía la lógica convencional de lo que debe verse «wearable» o funcional, y que precisamente por eso funciona.

Sobre esa base, una parte superior de malla en capas con estructura exoesquelética como si el zapato tuviera su propio andamiaje interior crea profundidad, dimensionalidad y una sensación de movimiento incluso cuando el par está posado estático sobre una repisa. Y cuando la luz baja, los detalles que brillan en la oscuridad hacen su aparición: ese momento en el que el zapato literalmente cambia de cara en función del entorno.

Esta combinación de materiales de alto rendimiento con una estética de vida acuática convirtió al Jellyfish en uno de los modelos más comentados del año. En el mundo del sneaker, donde el ciclo de atención es brutal y la memoria colectiva dura semanas, que un modelo mantenga conversación activa durante meses es una señal difícil de ignorar.

El colorway Triple Black debutó antes de su lanzamiento global a través de un evento exclusivo en Nueva York: la tienda Billionaire Boys Club en Mercer Street, la icónica dirección en el corazón de SoHo que Pharrell cofundó y que sigue siendo uno de los espacios de referencia del streetwear de lujo neoyorquino. El drop fue limitado, presencial y con listas de espera. Exactamente el tipo de momento cultural que convierte un colorway en una pieza de conversación antes de que la mayoría de la gente pueda tenerla en las manos.

Y el Triple Black como elección tiene su propia lógica estética. Un zapato con la complejidad formal del Jellyfish todas esas capas, curvas y estructuras exoesqueléticas en negro absoluto se convierte en algo completamente distinto: los detalles dejan de «verse» por separado y la silueta se lee como una sola masa escultórica, casi como un objeto de diseño industrial más que como calzado de uso cotidiano.

El negro unifica, sí, pero en este caso también intensifica. La textura de la malla, los reflejos de los agujetas, el perfil ondulado de la entresuela: todo eso está ahí, esperando que te acerques lo suficiente para descubrirlo.

La historia del Royal Blue tiene su propio capítulo. La combinación de colores se reveló al mundo a través de un drop limitado y exclusivo en Las Vegas una ciudad que no suele asociarse con los lanzamientos de sneakers más cuidadosamente curados, pero que en este caso funcionó como escenario perfecto para algo que combinara lo espectacular con lo escaso. Las entradas se agotaron.

El azul real sobre la arquitectura del Jellyfish produce un efecto diferente al del negro: aquí las capas de malla y las estructuras exoesqueléticas se vuelven legibles de inmediato, cada una con su propio tono dentro del espectro del azul. Es un colorway que no teme ser visto. Que celebra el detalle desde lejos antes de revelar aún más cuando te acercas. En términos de presencia, el Royal Blue del Jellyfish tiene la energía de algo que sabes que va a ser difícil de conseguir incluso cuando ya está disponible globalmente, porque el precedente de escasez ya está instalado en la memoria colectiva del mercado.

adidas Originals, por su parte, lleva décadas operando exactamente en esa intersección entre herencia deportiva y cultura juvenil contemporánea: el Trébol que se usó por primera vez en 1972 sigue siendo hoy uno de los íconos más reconocibles del streetwear global, precisamente porque la marca ha sabido mantener relevancia sin sacrificar identidad.

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