Después de compartir escenario en Monterrey, el cantante español y la boy band de HYBE llevan su conexión al estudio con “Ooh Laka Laka La”, un sencillo bilingüe que permite mirar cómo está cambiando el camino del pop latino hacia el público global.
El 28 de junio de 2026, durante el FIFA Fan Festival de Monterrey, Enrique Iglesias invitó a cinco jóvenes a compartir el escenario mientras interpretaba “I Like It”. Eran SANTOS BRAVOS, la boy band latina desarrollada por HYBE, que había abierto su concierto en el Parque Fundidora. El encuentro parecía una colaboración especial de una sola noche, pero terminó convirtiéndose en el punto de partida de una canción.
Tres meses después, aquella combinación de generaciones tiene nombre: “Ooh Laka Laka La”, el sencillo que Enrique Iglesias y SANTOS BRAVOS estrenaron el 9 de octubre de 2026. La canción reúne inglés y español, un estribillo construido alrededor de una expresión sin traducción literal y una historia romántica que oscila entre la atracción y el desgaste emocional.
Lo interesante es que ambos proyectos llegan desde caminos distintos. Enrique pertenece a una generación que llevó el pop latino a la radio internacional mediante grandes éxitos bilingües. SANTOS BRAVOS forma parte de un modelo que desarrolla artistas para múltiples mercados desde el comienzo, combinando preparación escénica, contenido digital y comunidades de seguidores. Su primera canción juntos ofrece una oportunidad para observar qué ocurre cuando esas dos experiencias se encuentran.

La conexión comenzó frente al público mexicano. SANTOS BRAVOS participó en el festival de Monterrey el 28 de junio, durante las celebraciones de la Copa Mundial de la FIFA 2026. Después de su actuación, Drew, Kauê, Alejandro, Kenneth y Gabi regresaron al escenario para acompañar a Iglesias en “I Like It”, una de las canciones más reconocibles de su repertorio bailable.
La presentación tenía dos elementos que hacían interesante el encuentro: un artista con tres décadas de trayectoria y un grupo formado apenas el año anterior, todavía en proceso de ampliar su repertorio y conquistar nuevas audiencias. Para SANTOS BRAVOS, la colaboración significó continuar una relación que había empezado en vivo. Sus integrantes reconocieron que Enrique era uno de los artistas de quienes habían tomado inspiración, mientras que el cantante destacó la energía que aportaron al nuevo tema.
Esa continuidad importa porque transforma un encuentro escénico en una grabación oficial. El público que los descubrió juntos en Monterrey ahora puede escuchar cómo conviven sus voces dentro de una misma canción. El título parece construido para quedarse en la cabeza. “Ooh Laka Laka La” no corresponde a una frase que deba traducirse: funciona como un sonido que cualquiera puede repetir, independientemente del idioma que hable.
Enrique Iglesias lo explicó en el material de lanzamiento: “La energía que aportó SANTOS BRAVOS hizo que todo cobrara vida”. Debajo de ese estribillo hay una historia menos despreocupada de lo que sugiere el título. La letra presenta una relación marcada por contradicciones: alguien que sigue esperando el regreso de otra persona, recuerdos que permanecen demasiado presentes y la extrañeza de reconocer a un antiguo amor únicamente a través de fotografías.

La canción trabaja con una tensión familiar para quienes han vivido relaciones intermitentes. Querer alejarse de alguien mientras todavía existe una atracción capaz de desordenarlo todo. Reconocer que una relación puede producir tranquilidad y ansiedad casi al mismo tiempo. Esa mezcla entre entusiasmo musical y conflicto romántico ha acompañado buena parte de la carrera de Iglesias. Aquí encuentra una continuidad generacional a través de cinco intérpretes acostumbrados a moverse entre diferentes culturas e idiomas.
SANTOS BRAVOS está integrado por Drew, de Estados Unidos; Kauê, de Brasil; Alejandro, de Perú; Kenneth, de México, y Gabi, de Puerto Rico. El grupo surgió de un proyecto de selección y preparación artística desarrollado por HYBE Latin America, la división regional de la compañía surcoreana asociada con fenómenos internacionales como BTS. Su formación incorporó elementos del sistema de entrenamiento del K-pop, incluyendo preparación vocal, coreográfica y escénica. Pero el objetivo no consistía en presentar una agrupación coreana cantando en español. El proyecto debía construir una propuesta de pop latino a partir de cinco experiencias culturales diferentes.
Enrique Iglesias comenzó a desarrollar su carrera internacional durante los años noventa. Con canciones como “Bailamos”, “Hero” y, posteriormente, “Bailando”, demostró que un artista podía encontrar públicos en inglés y español sin abandonar su relación con la música latina. Su trayectoria también incluye colaboraciones con artistas de generaciones posteriores, entre ellos Bad Bunny en “El Baño” y J Balvin en otros proyectos musicales; la diferencia con SANTOS BRAVOS está en el punto de partida.
Mientras la expansión internacional de Iglesias se construyó a lo largo de una carrera que atravesó la radio, la televisión musical, las giras y después el streaming, la agrupación de HYBE fue concebida desde su origen como un proyecto multinacional. El público puede conocer a sus integrantes mediante canciones, videos, presentaciones, contenido detrás de cámaras y plataformas digitales que permiten mantener una relación constante con los fans.
“Ooh Laka Laka La” ya está disponible en plataformas digitales y cuenta con un video oficial con letra. Su estreno permite a SANTOS BRAVOS presentarse ante personas que probablemente llegaron por Enrique Iglesias, mientras ofrece a los seguidores más jóvenes otra puerta de entrada al repertorio del cantante español.
SANTOS BRAVOS tiene ahora una oportunidad concreta para hacerlo. Después de DUAL, de sus presentaciones con artistas del ecosistema HYBE y del encuentro con Iglesias, su siguiente etapa dependerá de cuánto consiga desarrollar una propuesta reconocible por mérito propio. Para Enrique, el sencillo mantiene abierta una faceta de su carrera que ha funcionado durante décadas: participar en canciones capaces de conectar públicos diferentes sin dejar atrás su estilo pop.

Lo que comenzó con cinco invitados sobre un escenario en Monterrey termina mostrando dos maneras de entender la proyección internacional de la música latina. Una construida durante décadas; otra diseñada desde el principio para circular entre países, idiomas y pantallas.