Levi’s® confía en Dev Hynes para reinterpretar el grunge contemporáneo: pulido por fuera, crudo por dentro

Hay ropa que se pone, y ropa que te expone. La primera sirve para “salir bien”. La segunda te obliga a aceptar algo incómodo: que tu estilo no siempre está resuelto, que tu identidad a veces se arma con piezas que no deberían convivir.

Una camisa impecable con el dobladillo maltratado. Un suéter con herencia universitaria encima de unos jeans que parecen haber sobrevivido una noche larga. Y en el fondo, esa pregunta que no se dice en voz alta: ¿por qué nos atrae tanto lo imperfecto cuando todo alrededor presume perfección?

En NEOMEN lo vemos seguido: entre el feed pulido y la vida real, el cuerpo aprende a negociar. Te vistes para una junta, pero traes encima el cansancio. Sales por un café y te descubres buscando una versión más honesta de ti mismo. Ahí es donde el grunge ese lenguaje de lo crudo deja de ser disfraz y se vuelve herramienta.

Dev Hynes lleva años construyendo su carrera desde el borde: productor, compositor, músico, una mente que se niega a elegir una sola forma de sonar y una sola forma de presentarse. Su proyecto Blood Orange es prueba de eso: capas emocionales, decisiones raras, belleza que no pide permiso. No es casual que su trabajo se lea como un puente entre escenas, géneros y estados de ánimo.

Su álbum Essex Honey recién discutido con la seriedad que se le da a lo íntimo gira alrededor de la memoria, el duelo y esa sensación de vivir “entre” cosas: entre la infancia y la adultez, entre la pertenencia y la fuga. Y “Somewhere in Between” funciona como una idea-faro: no se trata de resolver la contradicción, sino de habitarla. En moda, esa filosofía se traduce fácil: combinar lo que “no va” para que, por fin, diga algo verdadero.

Hynes ya había orbitado la moda desde otro lugar: componiendo para pasarelas y proyectos donde el sonido carga el peso emocional de una colección. Eso importa porque revela una sensibilidad: entender que vestirse no es sólo estética, también es ritmo. Pausas. Golpes. Silencios. Y, sobre todo, tensión. El grunge original no nació para verse “cool”. Nació por necesidad y por rechazo: capas para el frío, thrift por economía, jeans y franela como uniforme accidental. La historia lo cuenta sin romanticismos: una escena musical que terminó filtrándose al estilo y después a la industria.

Lo interesante es lo que pasó cuando el sistema intentó “domesticarlo”. El grunge llegó a las pasarelas y la conversación se partió en dos: para algunos fue una traición; para otros, una lectura brillante de la calle. Esa tensión auténtico vs. apropiado sigue viva hoy, solamente que con un giro: ya no buscamos vernos desordenados; buscamos vernos humanos.

Para explorar justo esa fricción entre lo pulido y lo crudo, Levi’s® decidió soltar el control y poner la narrativa en manos de Hynes. La dinámica es simple y poderosa: una selección curada de la colección Primavera/Verano 2026, y una invitación abierta a interpretarla como él se viste en la vida real sin pedirle que “represente” a nadie. Ahí cambia todo. La clave no es “cómo se ve”, sino qué permite: que tu ropa refleje la mezcla real de tus días.

La campaña se construye entre dos escenarios que se sienten casi como dos versiones de uno mismo: sets de estudio pensados al milímetro y momentos de ensayo crudos, desconectados, con ese tipo de silencio que solamente aparece cuando nadie está actuando. Y en medio, una escena que se queda pegada: una interpretación de violonchelo en una esquina de la calle, como si la ciudad fuera estudio y la calle fuera confesionario. Hynes trabajó con la fotógrafa Katharina Korbjuhn para dirigir creativamente el resultado: fotografía con pulso editorial, video espontáneo y contenido conversacional que nace de notas de estilo y de una llamada telefónica casual que terminó marcando el lenguaje de la campaña. Esa parte importa porque rompe con el marketing tradicional: no es “esto se usa así”, sino “esto me pasa cuando me visto”.

El grunge contemporáneo cuando se hace bien no se trata de verte “descuidado”. Se trata de dejar que la ropa admita que no siempre estás bien, y aun así sigues saliendo. Se trata de permitirte contraste: lo nítido junto a lo roto, lo suave junto a lo áspero, lo clásico junto a lo raro. Dev Hynes funciona como brújula porque no intenta resolver la contradicción: la usa. La vuelve sonido. La vuelve styling. La vuelve escena.

Y si algo queda claro es esto: tu estilo no tiene que ser perfecto para ser poderoso. Pero sí tiene que ser tuyo. Porque lo crudo, cuando es honesto, nunca se ve barato. Se ve vivido.

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