El hijo de agricultores que llevó Provenza a París, una marca nacida para el invierno de Nueva Inglaterra y un parrillero de Hermosillo que nunca usó delantal. Las tres historias caben en un mismo par de zapatos.
A los seis años, Roberto Morales no alcanzaba a ver la parrilla. Las carnes asadas de su familia en Hermosillo pasaban por encima de su cabeza: el humo, las pinzas, las bromas de los adultos. Lo que sí podía hacer era repartir tortillas y llevar la salsa a la mesa. Con los años le tocaron las carnes. Mucho después, el resto del país lo conocería con otro nombre, frente al mismo carbón.
Hoy Robegrill es portada de NEOMEN, y lleva puesto un zapato que también empezó lejos. Es un boat shoe café, con la piel grabada como cocodrilo. Nació en la costa de Nueva Inglaterra y pasó por las manos de un diseñador del sur de Francia antes de llegar a sus pies.
Simon Porte Jacquemus creció en el campo provenzal, hijo de agricultores. Fundó su marca a los 19 años y le puso el apellido de su madre. Desde entonces ha regresado una y otra vez al mismo paisaje: el sol del mediodía, los campos de lavanda donde llegó a montar un desfile y la ropa que parece hecha para una tarde que no termina. Su colección primavera-verano 2027 se llama Le Bonheur, la felicidad. Lo dice sin ironía.
Timberland viene de otro clima. Nació en 1973 en New Hampshire, donde el invierno no negocia, y su primera obsesión fue una bota amarilla capaz de aguantarlo. En 1978 llegó el boat shoe: piel gruesa, suela que agarra sobre cubierta mojada y una construcción pensada para gente que trabaja cerca del agua. Ropa que tenía que durar más que la temporada.

Roberto creció entre desierto, sierra y mar. Tuvo la cocina de su abuela y tíos que cocinaban lo que salía del mar y de la cacería. Cuando el mundo se encerró en la pandemia, puso el celular frente al asador. El resto se volvió costumbre nacional: la nalgadita a la carne antes de tocar el fuego, el «¡Que chille!» y la sudadera donde otros habrían puesto un delantal. Son tres orígenes distintos con un mismo gesto: ninguno se fue de su casa para llegar lejos. Se la llevaron.
El boat shoe de Timberland lleva casi cincuenta años en circulación, pero en los pies de Jacquemus encontró otra vida. El diseñador lo usa desde hace tiempo, en sus desfiles y en su día a día, y en 2025 decidió firmarlo. Primero lo vistió de amarillo plátano. Este verano lo tiñó de azul laguna, el mismo de su pasarela de la felicidad.

Ahora llega la versión más seria de la colaboración: piel efecto cocodrilo en azul marino y en café oscuro. El cocodrilo es el guiño. Viene del vocabulario de las vitrinas de lujo, de los cinturones que no se tocan. La suela de goma con relieve, el forro de piel y la costura gruesa siguen siendo los de un zapato de trabajo. El par vive en esa tensión, y por eso funciona.
El café, además, tiene algo que el azul no tiene. Es el color de la leña antes de encenderse y de la tierra seca de Sonora. También es el de la costra que deja una buena sellada sobre un corte. No es casualidad que sea el par de la portada. Durante mucho tiempo, lo aspiracional en la moda masculina consistía en parecer que uno nunca había trabajado: manos limpias, ropa intacta, cero esfuerzo visible. Esa idea se ve cada vez más vieja.
Robegrill construyó algo serio: tiene papas y sazonadores con su nombre en los anaqueles de todo el país, restaurantes en la Ciudad de México y Guadalajara, y una noche en la que el Empire State Building se iluminó por el Día de México con él presente. Y aun así sigue apareciendo en sudadera, con las mangas arriba, oliendo a carbón. Lo que su generación admira no es que haya dejado el asador atrás. Es que lo convirtió en su escenario.
Timberland conoce bien esa historia. Su bota amarilla se diseñó para leñadores y trabajadores de Nueva Inglaterra, y fueron otros, lejos de ahí, quienes la volvieron símbolo de estilo. Jacquemus hizo lo mismo con su infancia en el campo: la convirtió en una de las casas independientes más deseadas de París. En los tres casos, el valor no estuvo en esconder de dónde venían, sino en ponerlo al frente.

Del norte se suele contar la mitad de la historia: carne asada, desierto, calor. Pero Sonora es también una larga costa sobre el Mar de Cortés. Allí los tíos de Roberto cocinaban pescado y mariscos, y él volvió a ese sabor años después con un restaurante dedicado a los mariscos sonorenses.
Por eso un zapato náutico no se le ve prestado. El boat shoe está pensado para ese momento en que el trabajo y el descanso se confunden: el muelle a la hora de la comida, la lancha que regresa con la pesca, el asador junto a la playa cuando el sol empieza a bajar. Es el mismo Mediterráneo que Jacquemus no deja de dibujar, solo que con chiltepín.
El niño que no alcanzaba a ver la parrilla hoy sale con unos zapatos firmados en París y hechos sobre un molde de Nueva Inglaterra. Lo curioso es que ninguno de los tres, ni el diseñador ni la marca ni el parrillero, tuvo que dejar de ser de donde es para llegar aquí.
Esta colaboración reúne el legado funcional de Timberland con la visión contemporánea y experimental de JACQUEMUS, dando lugar a una propuesta que equilibra tradición, materialidad y diseño.


El segundo drop de Timberland® × JACQUEMUS Authentic Boat Shoe ya está disponible en México a través de timberland.com.mx y puntos de venta selectos en México.

LE CARBONHEUR x Robegrill
Calzado: Timberland x Jacquemus
Fotografía: Alexis Ortega
Coordinadora de Arte: Renee Aguilar
Grooming: Estefani Mondragón
Styling: Mariana Vázquez
Producción: Alfredo Vázquez
Agradecimientos especiales a Arrrco, nuestra locación, por todas las facilidades otorgadas.