La nueva masculinidad, un concepto que evoluciona con el paso de los años

La masculinidad es un concepto muy abstracto que ha ido cambiando a lo largo de la historia de la humanidad. En primer lugar, me gustaría dar una definición de masculinidad para poder entender el significado de la palabra. La Real Academia de la lengua española define el adjetivo “masculino” como “perteneciente o relativo al varón, que posee características atribuidas a él” o dicho más coloquialmente sería las características del género masculino en diferentes ámbitos.

O como dice Wikipedia, la masculinidad es un “conjunto de características que la sociedad supone que definan la forma en que deben ser los hombres por ser propias de su sexo o al menos acentuadas en él. Usualmente abarca rasgos tanto biológicos como culturales.

De esta forma, el concepto de masculinidad es un rasgo cultural más que biológico y que ha ido cambiando a lo largo de la historia hasta convertirse en una masculinidad bastante tóxica hoy en día, debido mayoritariamente a la sociedad que nos rodea. Para que se entienda por qué la masculinidad es tóxica contaré aspectos de la masculinidad actual con la pasada para que seas capaz de ver las diferencias y tomes consciencia de este tema.

Fotografía: Nicolas Dolo

Nuestra sociedad actual está muy influenciada por los roles de género muy marcados que empiezan a principios de los tiempos nada más y nada menos que con los primeros homínidos. Las mujeres se ocupaban del hogar, de cocinar y de los hijos, mientras que el hombre salía a cazar para traer la comida a casa, se encargaba de las tareas más físicas y no tan familiares.

Quizás por eso se justifique que la masculinidad es algo innato porque lo vemos también actualmente en la naturaleza, como se puede ver en el comportamiento de los leones, que siguen actuando igual. En cambio, con el auge de las religiones y otros movimientos a través de los siglos, estos estándares de masculinidad y misoginia se vieron reforzados, obligando siempre a cumplir unos requisitos muy duros para “ser un hombre” y viéndose amenazados por la sociedad. La influencia de personajes históricos desde los mitos griegos hasta poesías caballerescas medievales también contribuye al reforzamiento de esta misma virilidad.

“Los hombres responden las amenazas a su hombría mediante la participación en las conductas y creencias por los estereotipos masculinos, el apoyo de la jerarquía, la adhesión a creencias homofóbicas, el apoyo a la agresión y la elección de tareas físicas más que de las intelectuales”.

Para dar un ejemplo sobre como esta virilidad varía a través de la historia, podemos hablar del dandi, un arquetipo de persona muy refinada en el vestir, con grandes conocimientos de moda, proveniente de la burguesía, con una fuerte personalidad y poseedora de nuevos valores como la sobriedad o el uso de los avances traídos por la Revolución Industrial. Este fue visto como un ideal de masculinidad del siglo XIX, es considerado afeminado por los estándares modernos.

Como otro dato histórico, el rey Luis XIV de Francia, también conocido como “el Rey Sol” y entre muchas de las personas pertenecientes a la burguesía, utilizaba tacones maquillaje y pelucas. Sí, antes la burguesía utilizaba todos estos elementos porque eran símbolos de estatus social elevado y no eran considerados expresamente femeninos sino lujosos y lo llevaban tanto hombres como mujeres de la alta burguesía. Cuando hoy en día vemos a un hombre con maquillaje, parece que estamos presenciando un crimen porque nosotros relacionamos el maquillaje con femineidad y por lo tanto algo prohibido para el género masculino.

Fotografía: Nicolas Dolo

El debate entre el carácter sicológico o genético de la masculinidad también llevo a psicoanalistas como Sigmund Freud a promover teorías psicológicas para justificar estos comportamientos. Freud creía que en el inconsciente de todos los seres humanos son bisexuales innatos y los aspectos de la identidad femenina y masculina están presentes en todos los varones humanos, por lo que cada persona, según su ideología y sus influencias sociales podrá ir definiendo su género y sus comportamientos, sin necesidad de ser un hombre afeminado o una mujer masculina.

Hoy en día y a pesar de esta evolución de la masculinidad que ha tenido rasgos que se consideraban apropiados para cada género, nos encontramos en un punto en el que la gente ya ha visto demasiadas cosas y estamos empezando a abrir los ojos y a ser más conscientes de los problemas que nos rodean.

“Gracias a movimientos LGBTQ+ y otros movimientos sociales estamos haciendo posible que la gente abra sus mentes a nuevas ideas, sean más permisivos y tolerantes con todo tipo de gente sin importar su género, identidad, color o comportamiento. Simplemente a vernos como personas diferentes y aprender a aceptarnos unos a otros.”

La masculinidad actual se caracteriza por ser robustos, muy duros y poco sensibles. Un hombre masculino no llora, no tiene empatía, no debe cuidarse demasiado ni preocuparse por su estética, no debe ser un hombre familiar sino más bien un hombre frío que solo trae dinero a casa y no hace nada más. Seamos reales, estas características suenan al hombre del paleolítico del que antes habíamos hablado.

Creo que estamos evolucionando como sociedad y que hoy en día la mayoría de los hombres no cumplen ninguno de estos rasgos y siguen siendo masculinos, pero una masculinidad más racional y adecuada al siglo XXI. Ahora puedes ver a hombres ver a hombres comprando cremas faciales, cuidando a sus bebes, haciendo tareas del hogar y muchas más tareas que antes eran asignadas al género femenino.

Aunque ya estamos dejando atrás el estereotipo de hombre duro, la masculinidad tóxica y los límites de los roles de género se estén borrando, aún queda mucho trabajo para aceptar que un hombre lleve maquillaje y otros temas del colectivo LGBTQ+ como la estética “genderless” y demás temas que todavía no son 100% aceptados por la sociedad.

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