Una pizza puede llegar a la mesa sin cubiertos, compartirse sobre una servilleta y desaparecer en menos tiempo del que tomó elegirla. Esa facilidad para formar parte de cualquier plan suele ocultar la precisión que existe detrás: proporciones, temperatura, fermentación, lectura del horno y cientos de decisiones que el comensal nunca alcanza a ver.
Adriana “Miwi” Lerma acaba de recibir reconocimiento por ese trabajo invisible. La chef mexicana detrás de Pizza Félix alcanzó el lugar 29 de The Best Pizza Awards 2026, diez posiciones arriba de su resultado anterior y 16 lugares por encima de su primera aparición en 2024. Al revisar la clasificación desde el primer puesto, es también la primera figura latinoamericana que aparece. El resultado fue presentado el 24 de junio de 2026 en Milán, durante una edición encabezada por Francesco Martucci, Roberto Davanzo y Francesco Capece. Miwi representa a Ciudad de México dentro de una selección de cien profesionales provenientes de distintas tradiciones, países y formas de comprender la pizza.
La precisión importa: The Best Pizza Awards no vota directamente por una pizzería. Su metodología establece que los votos corresponden al pizza chef que trabaja activamente en un establecimiento donde su propuesta puede probarse. Por eso, el lugar 29 pertenece oficialmente a Adriana Lerma, asociada con Pizza Félix. Para la edición de 2026, la plataforma reunió a 392 pizza chefs y 168 profesionales de la industria, entre periodistas, críticos y especialistas de 62 países. Cada integrante eligió a sus diez profesionales favoritos, con una distribución de puntos descendente. Los participantes no podían votarse a sí mismos ni elegir a colegas de su propio restaurante, y la organización podía solicitar evidencia de visitas.
El sistema no convierte el resultado en una verdad universal sobre cuál pizza debe gustarle a todo el mundo. Sí demuestra que el trabajo de Miwi fue reconocido por una red internacional formada por personas familiarizadas con el oficio. Esa diferencia permite leer el número con mayor claridad: no es una medalla concedida únicamente por popularidad, diseño del restaurante o impacto en redes. También explica por qué resulta más preciso describirla como la pizzaiola latinoamericana mejor posicionada en The Best Pizza Awards 2026, en lugar de declarar que Pizza Félix es, sin matices, “la mejor pizzería de Latinoamérica”.

Miwi apareció en el lugar 45 en 2024. Un año después llegó al 39 y en 2026 avanzó hasta el 29. La secuencia revela una progresión poco habitual en una industria acostumbrada a inaugurar conceptos, volverlos virales y reemplazarlos rápidamente por la siguiente apertura.
La cronología del proyecto requiere una pequeña aclaración. Los materiales proporcionados por Pizza Félix describen una historia de más de quince años; una entrevista concedida por Lerma a El País distingue dos etapas. Félix Bar abrió en 2009 como un espacio pequeño sobre Álvaro Obregón. Miwi relató que una visita a Roberta’s, en Nueva York, despertó en 2014 su interés por desarrollar una propuesta especializada, que terminó de materializarse como Pizza Félix alrededor de 2018. Por lo tanto, el linaje de Félix sí supera los quince años, mientras que la pizzería como proyecto centrado en tradición napolitana llegó después. La distinción no resta valor a su historia. Al contrario, muestra un negocio que aprendió a crecer desde la operación cotidiana antes de convertirse en un nombre habitual dentro de las guías gastronómicas.

Miwi, originaria de Monterrey, se formó en Barcelona y acumuló experiencia en cocinas de Nueva York e Italia antes de concentrar ese recorrido en Ciudad de México. Actualmente, el proyecto cuenta con su dirección original en Álvaro Obregón 64, Roma Norte, y una segunda sede en Avenida México 99, frente al Parque México, en Condesa. La hidratación expresa la cantidad de agua utilizada en relación con la harina. Una proporción elevada exige mayor control durante el amasado, el reposo y el formado, pero puede ayudar a desarrollar una estructura ligera y llena de aire. La fermentación prolongada permite que la masa evolucione lentamente en aroma y textura, en lugar de acelerar el proceso para servirla el mismo día.
El horno completa el trabajo en un periodo mucho más breve. El borde se expande, aparecen zonas tostadas y el centro mantiene la flexibilidad que distingue a la tradición napolitana de una pizza neoyorquina más rígida. Miwi ha descrito previamente este estilo como una pizza delgada y con una corteza elástica, cualidades que dependen tanto de la receta como de la capacidad para leer el calor. El reconocimiento internacional llega mientras Pizza Félix atraviesa otra transición. La sede de Roma Norte conserva la escala nocturna y social asociada con el proyecto original. La ubicación frente al Parque México amplía la jornada con desayunos, comidas, cenas y panadería artesanal.

Esa expansión podría haber convertido el concepto en una reproducción idéntica de sí mismo. Los materiales disponibles sugieren otra ruta: mantener la pizza como centro técnico, pero adaptar el ritmo de cada espacio a su entorno. Roma Norte funciona alrededor de la terraza, la barra y la noche; Condesa se relaciona con el parque, el desayuno y una circulación más larga durante el día. En ese punto, Pizza Félix comparte territorio con otros proyectos que entienden la pizzería como parte de una rutina y no únicamente como destino especial. La relación entre pizza, vino y hospitalidad de barrio ya ha demostrado en la Roma que la permanencia depende tanto de la masa como de la capacidad de recibir a las personas sin convertir la comida en ceremonia obligatoria.
El lugar 29 no garantiza que cada visitante encontrará ahí su pizza favorita. Los rankings dependen de criterios, comunidades profesionales y momentos específicos. Tampoco sustituyen la experiencia individual de sentarse, pedir y decidir si uno desea regresar.
Lo que sí documenta esta clasificación es una continuidad poco accidental. Miwi pasó del puesto 45 al 39 y después al 29 sin abandonar la escala cotidiana desde la que comenzó el proyecto. Su avance coloca a una chef mexicana en una lista todavía dominada principalmente por nombres europeos, estadounidenses y masculinos, y lo hace a través de un alimento cuya mayor virtud sigue siendo la cercanía.

El número puede viajar por el mundo. La prueba definitiva continuará ocurriendo sobre la mesa, cuando el premio deje de ser tema, la pizza llegue caliente y alguien tome la primera rebanada.