Salir de la ciudad también es una forma de vestir: Hackett vuelve al campo

Un hombre frente a un paisaje abierto es una imagen bastante conocida en la moda masculina. Lo que cambia esta vez es que no está solo. Hay amigos, perros, una motocicleta, una carretera que parece conducir a ninguna urgencia y suficiente tiempo para detenerse junto a un lago.

Ese pequeño cambio modifica bastante la lectura de The Journey of a Man: Chapter 2, la campaña Otoño/Invierno 2026 de Hackett London fotografiada por Mariano Vivanco en las Highlands de Escocia. La firma británica vuelve a utilizar el viaje como hilo conductor, pero ahora la historia se aleja de la conquista, el destino o la hazaña personal. El campo funciona como espacio para hacer algo que en la vida urbana empieza a parecer casi excepcional: bajar el ritmo y estar con otros sin que todo tenga que producir un resultado.

Presentada el 23 de septiembre de 2026, la campaña acompaña a un grupo de amigos mientras recorre carreteras, viaja en motocicleta, pesca y pasa tiempo al aire libre. La colección se construye alrededor de outerwear funcional, punto, franela, moleskin, gamuza, shearling y referencias directas al guardarropa rural británico. Hay una continuidad clara con el primer capítulo, pero también una diferencia que merece atención.

En Primavera/Verano 2026, The Journey of a Man estaba protagonizada por David Gandy. Mariano Vivanco lo fotografió en el desierto de Al Qudra, cerca de Dubái, dentro de una historia construida alrededor de experiencia, evolución personal y movimiento. La idea declarada por Hackett era que un hombre no debía quedar definido por un solo logro o destino.

Las prendas tradicionalmente vinculadas al trabajo, la caza y la vida rural llevan varias temporadas desplazándose hacia guardarropas mucho más urbanos. Vogue señalaba en agosto de 2026 que la barn jacket seguía apareciendo tanto en pasarelas como en street style, después de haber sido reinterpretada por firmas como Prada, The Row y Toteme. GQ, por su parte, colocó a la field jacket entre las piezas de outerwear con especial relevancia dentro del menswear de 2026. Es decir: la ropa de campo lleva tiempo viviendo perfectamente bien en la ciudad.

Chaquetas enceradas, cuellos de pana, cuadros, tejidos gruesos y colores tomados de la tierra ofrecen algo que gran parte del menswear reciente ha buscado: ropa reconocible, funcional y con suficiente historia como para no depender de un microtrend de tres meses. En Hackett esa recuperación tiene además cierta coherencia histórica. Jeremy Hackett comenzó en 1983 vendiendo ropa británica vintage en King’s Road, Chelsea, antes de desarrollar prendas nuevas inspiradas en aquellos códigos clásicos. Actualmente la firma mantiene líneas que van de Hackett London a Nº14 Savile Row y Hackett Sport. Por eso Chapter 2 funciona mejor cuando evita parecer un ejercicio de “countrycore”. El archivo ya estaba ahí.

La colección Otoño/Invierno 2026 traduce ese paisaje mediante neutros claros, marrones, verdes y tonos más profundos de invierno. Hay moleskin, franela, tejidos de punto y un regreso del cuadro Horse and Hound, recuperado del archivo de Hackett y fechado por AWWG en 1999.

El outerwear concentra buena parte de la propuesta: gilets de gamuza, field jackets enceradas, bombers de shearling y prendas Velospeed resistentes al agua. No hace falta apropiarse del look completo para entender lo útil de esa construcción. Una chamarra con textura sobre pantalones sencillos, un tejido de punto bajo una field jacket o la combinación de tonos tierra con azul marino trasladan el principio del guardarropa rural a contextos cotidianos sin convertirlo en vestuario temático.

También reaparece Tailored for Travel, la línea con la que Hackett intenta resolver otra fricción del vestir masculino actual: querer cierta estructura sin cargar con prendas delicadas durante todo el día. La firma comercializa, por ejemplo, sastrería de lana ligera con stretch natural, propiedades termorreguladoras y resistencia a las arrugas, y pantalones de mezclas textiles diseñados con la misma lógica de movilidad.

Durante mucho tiempo, las fantasías comerciales alrededor del hombre y la aventura parecían exigir una prueba: conducir más rápido, subir más alto, llegar más lejos, conquistar algo. Chapter 2 conserva motocicletas, autos y paisaje, pero la recompensa visual está en otro sitio. Los protagonistas no parecen correr contra nadie.

Aquí la ropa acompaña actividades, pero no construye una armadura. La gamuza puede ser suave. El punto puede verse cálido. El tweed puede cargar décadas de tradición y terminar sobre alguien que simplemente salió con sus amigos. La masculinidad que aparece en las fotografías admite compañerismo, cuidado, ocio y una cierta tranquilidad sin perder su carácter masculino.

El retorno del countryside tiene entonces menos que ver con querer vivir en una finca que con una sensación bastante urbana: estar cansado de que absolutamente todo ocurra rápido. Hackett construye Chapter 2 alrededor de ese deseo. Un lugar abierto, ropa preparada para el clima, algunos amigos y tiempo que todavía no ha sido asignado a una pantalla, una reunión o una meta.

Quizá por eso las Highlands funcionan tan bien como escenario. No porque representen una vida realista para la mayoría, sino porque convierten en imagen algo mucho más reconocible: las ganas de tener espacio. Y esta vez, el viaje del hombre no parece tratar de descubrir quién llega primero.

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