Menos performance, más placer: la conversación sexual que también necesitamos los hombres

Durante mucho tiempo, buena parte de la educación sexual masculina podría resumirse en una colección bastante extraña de instrucciones no escritas: tienes que saber qué hacer, no puedes verte inseguro, debes durar, mantener una erección, tomar la iniciativa y, de preferencia, terminar la noche sintiendo que cumpliste. Mucho performance, poco espacio para decir: esto me prende, esto no, me pone nervioso, nunca lo he probado, hazlo otra vez, más despacio, hoy no tengo ganas.

La paradoja es que tenemos acceso a más información, imágenes y posibilidades sexuales que generaciones anteriores. Hacemos match, intercambiamos nudes, conocemos términos que quizá nuestros padres jamás pronunciaron y podemos entrar desde el teléfono a comunidades como JOYclub, donde adultos, solteros y parejas pueden encontrar personas con intereses similares, foros, citas, clubes y eventos vinculados con distintas formas de explorar la sexualidad. Tener más posibilidades, sin embargo, no significa necesariamente saber disfrutarlas mejor. Una cosa es tener opciones, otra muy diferente es sentir que tienes que probarlas todas.

Una revisión sobre ansiedad de desempeño sexual estima que puede afectar aproximadamente al 9–25% de los hombres y contribuir a problemas como la eyaculación precoz o la disfunción eréctil psicógena. Es decir, preocuparte demasiado por rendir puede terminar interfiriendo precisamente con aquello que estás tratando de controlar. Quizá una conversación masculina sobre sexo debería empezar ahí: ¿qué pasa cuando dejamos de vivir nuestra sexualidad como algo que tenemos que aprobar frente a alguien más?

¿Voy a durar suficiente? ¿Se me va a bajar? ¿Estoy haciendo lo correcto? ¿Ya debería haber terminado? ¿La otra persona la está pasando bien? ¿Mi cuerpo se ve bien desde aquí?

Puedes estar desnudo con alguien y seguir completamente atrapado dentro de tu cabeza. Eso es parte de lo complicado de la performance sexual masculina: no necesariamente desaparece porque tengas experiencia. Puedes haber tenido muchísimo sexo y seguir entrando a cada encuentro sintiendo que debes probar algo. La erección se vuelve calificación. La duración, récord. El orgasmo, comprobante, y nuestro cuerpo no funciona como un botón de encendido.

La relación entre ansiedad y función sexual es suficientemente relevante como para que una revisión sistemática encontrara una prevalencia mediana de disfunción eréctil del 20% entre hombres diagnosticados con distintos trastornos de ansiedad, aunque los propios autores advierten que existe gran heterogeneidad entre estudios; eso tampoco significa que perder una erección una noche indique automáticamente un problema médico.

Estrés, cansancio, ansiedad, medicamentos, alcohol, contexto y estado emocional pueden influir. Si ocurre de manera frecuente o genera malestar, ahí sí conviene hablar con un profesional de salud.

¿Quieres abrir la relación o solo te prende imaginarlo?

Otra pareja, alguien nuevo, una fiesta, ver, ser visto, intercambiar y tener permiso para cruzar durante unas horas una frontera que normalmente permanece cerrada. El lifestyle swinger tiene una ventaja: suena sexy desde antes de experimentarlo. La fantasía, además, permite editar las partes incómodas. No incluye el momento en que ves a tu pareja disfrutar muchísimo con alguien más. No incluye el primer ataque inesperado de celos. Tampoco la conversación del día siguiente.

El swinging pertenece al espectro de las no monogamias consensuadas, pero no es sinónimo de relación abierta ni de poliamor. La literatura académica distingue el swing como encuentros sexuales extradiádicos generalmente realizados desde una pareja; las relaciones abiertas permiten sexo fuera de la relación según sus acuerdos, mientras el poliamor puede incluir múltiples vínculos románticos o afectivos consensuados.

Y explorar estas estructuras tampoco es tan marginal como podría parecer. Dos muestras nacionales estadounidenses encontraron que 21.9% y 21.2% de los participantes, respectivamente, habían experimentado alguna forma de no monogamia consensuada al menos una vez. Eso no quiere decir que uno de cada cinco mexicanos sea swinger ni siquiera que uno de cada cinco estadounidenses lo sea, pero sí ayuda a dimensionar que la no monogamia consensuada es un territorio considerablemente más amplio que el cliché.

Si esa curiosidad deja de vivir solamente en tu cabeza, JOYclub puede funcionar como uno de los espacios para empezar a mapear qué existe: la versión mexicana de la plataforma reúne perfiles de hombres, mujeres y parejas, además de citas, eventos, talleres y clubes relacionados con el lifestyle swinger y otras formas de exploración sexual. Su información oficial también describe mecanismos de autenticidad, privacidad y una guía comunitaria basada en convivencia, confianza y consenso, pero ninguna plataforma puede contestar por ustedes las preguntas verdaderamente difíciles.

¿Qué está permitido? ¿Qué queda fuera? ¿Sexo juntos o también por separado? ¿Se puede repetir con alguien? ¿Queremos conocer todos los detalles después? ¿Qué pasa si alguno cambia de opinión cuando ya están ahí?

Incluso un estudio que comparó prácticas de salud sexual encontró que participantes en relaciones consensualmente no monógamas reportaban tomar ciertas precauciones con mayor frecuencia, como mayor uso de condón con distintas parejas y más pruebas de ITS. No significa que un modelo sea automáticamente “más seguro” que otro; sí demuestra que tener más parejas y tener peores acuerdos no son necesariamente la misma cosa.

El verdadero green flag antes de experimentar no es presumir qué tan open minded eres, es saber tus límites y poder admitir “esto me movió algo” también es seguridad.

Hablemos de una pequeña tragedia visual contemporánea: recibir una nude increíble y responder con una foto tomada desde abajo, iluminada por el foco blanco del techo y con la caja de Amazon de hace tres semanas detrás; podemos hacerlo mejor y no, no necesitas abdomen de campaña de underwear.

Una buena nude masculina depende bastante más de la intención que de enseñar absolutamente todo. Luz lateral, espalda, abdomen, clavícula, manos, una silueta, el borde de una toalla, el reflejo de un espejo o un close-up bien pensado pueden resultar mucho más sensuales que darle a la cámara toda la información disponible. También ayuda preguntarte qué quieres transmitir. ¿Seguro? ¿Casual? ¿Soft sexy? ¿Más explícito? ¿La fotografía que parece haber sucedido accidentalmente, aunque llevas doce minutos moviendo una lámpara?

Después viene la parte menos sexy y probablemente más importante: revisar lo que estás enviando. Rostro, tatuajes, documentos, reflejos y elementos del fondo pueden identificarte. eSafety recomienda revisar información visible en el encuadre, limitar elementos identificables y desactivar geotagging o metadatos cuando sea posible y antes de mandar una dick pic sorpresa, pregunta. El consentimiento también aplica a lo que alguien quiere recibir en su teléfono; en sentido contrario, ocurre exactamente lo mismo: recibir una nude no te concede derechos sobre ella.

En México, el Código Penal Federal establece que divulgar, compartir, distribuir o publicar imágenes, videos o audios de contenido íntimo sexual de una persona adulta sin consentimiento constituye violación a la intimidad sexual y contempla penas de tres a seis años de prisión, además de multa. No existe un “me la mandó, entonces puedo enseñarla”, no.

Quizá la masculinidad sexual con la que crecimos tenía demasiado espacio para saber y muy poco para descubrir. Saber ligar, tocar, durar y saber cuándo cambiar de posición. Saber exactamente qué quiere la persona que tienes enfrente incluso antes de preguntárselo, pero nadie nace sabiendo coger.

Quizá nuestra relación con el sexo mejora cuando dejamos de contar experiencias como trofeos y empezamos a utilizarlas como información sobre nosotros mismos, porque cuando dejamos de preocuparnos tanto por demostrar qué tan buenos somos en la cama, aparece algo bastante más interesante: descubrir qué disfrutamos cuando nadie nos está calificando.

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