Hay una semana al año en la que la Ciudad de México cambia de velocidad. La carrera del domingo se cuela en cualquier sobremesa y los planes se arman alrededor de una hora de salida. Esta vez, además, todo coincide con Día de Muertos: el banderazo cae el 1 de noviembre.
En medio de ese ruido, Jim Beam abrió su propio club. El Jim Beam Roadhouse se estrenó el miércoles 28 de octubre con Sergio “Checo” Pérez respondiendo preguntas de sus fans, en una charla conducida por Salma del Toro y Alejandro Escalera. Ese mismo día, Cadillac confirmó que Checo se queda al menos hasta 2029. El domingo corre su carrera número 300 en la máxima categoría, y la corre en casa.
El 11 lleva años en el auto de Checo, y en México hace mucho que dejó de ser un dorsal para volverse sentido de pertenencia. Jim Beam lo entendió y construyó “Somos 11” alrededor de una frase que funciona como invitación a la mesa: “Juntos somos 10 y con Jim Beam somos 11”.
Lo interesante es el lugar que elige la marca. No busca el centro de la foto, sino la silla que completa al grupo. En una afición que existía mucho antes que cualquier patrocinio, es la forma más elegante de llegar. Somos 11 incluye una promoción con premios y la posibilidad de vivir la carrera en el autódromo. Las bases todavía no se publican.


Si esta semana tuviera trago oficial, sería alto, frío y con burbujas. La carta del Roadhouse incluye dos highballs con nombre de piloto:
- Jalisco Highball: el de Checo, con su tierra en el nombre.
- Golden Mullet: el de Valtteri Bottas, un guiño difícil de no leer como homenaje al mullet que el finlandés volvió parte de su imagen.
El highball tiene algo muy de ahora: es ligero, se toma de pie y no necesita explicación. Lleva bourbon, burbujas, hielo y alguien con quien brindar. Las recetas exactas siguen siendo secreto de la casa. Para el coleccionista, la pieza es otra. La edición limitada Jim Beam x Cadillac toma su diseño de los cascos de los pilotos, con detalles de bandera a cuadros, y guarda adentro el Jim Beam de siempre, según Fred Minnick. Viene en 700 ml y en México solo se consigue hasta agotar existencias. Es de esos objetos que terminan en la repisa antes que en el vaso.

Detrás hay una historia con más estilo del que parece. Según la propia marca, el fundador guardaba la levadura de su bourbon en un frasco de vidrio y cada noche se la llevaba a casa en el asiento delantero de su Cadillac. Noventa años después, esa anécdota volvió a la pista. Desde 2025, Jim Beam es socio oficial de la escudería Cadillac, con película propia, Raised Together, y botella de colección.
El Roadhouse abre hasta el domingo, con invitados del equipo y una viewing party para ver la carrera. La programación mezcla Halloween y Día de Muertos con la hospitalidad sureña de la marca. Kentucky, Cadillac y Día de Muertos en la misma semana es un cruce que solo podía pasar aquí. Antes de ir, vale la pena revisar las cuentas de @jimbeammx para confirmar horarios y acceso. Es plan para mayores de edad, para llegar en grupo y, si hay bourbon de por medio, para dejar el volante en casa.

Las marcas suelen querer ser protagonistas de la semana más rápida del año. Jim Beam eligió otro papel: poner la mesa y dejar que el 11 hable El domingo, cuando Checo salga a su carrera 300, ese número va a estar en la pista, en la tribuna y en muchos brindis repartidos por la ciudad. Al final, de eso se trata Somos 11: nadie lo vive solo.
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