La erradicación de los roles de género con enfoque en la moda masculina – Parte 3

“La generación Z es flamboyant, la moda ahorita, está fluyendo y encontrándose a sí
misma”.

El mundo mainstream de la moda nos ha tratado de vender la idea de que todos los que la ejercen son fríos y despiadados a lo Miranda Priestly pero la ecuatoriana Maite Torres es la antítesis de aquel estereotipo fashionista que fomentan los medios masivos; es amable, observadora y tiene un empoderamiento femenino y latino que le sale por los poros de la piel.

Ella cumplió el sueño de un montón de personas: abandonar Latinoamérica para cruzar al otro lado del mundo. Su valentía la volvió una Master en Comunicación de Moda y Belleza por parte del prestigioso Condé Nast College en conjunto con la Universidad Carlos III de
Madrid, en España.

Fotografía: Nicolás Dolotowicz

Aunque su bachelor radica en la publicidad, Maite descubrió desde muy pequeña su interés por el mundo de las prendas al analizar siempre los atuendos de las personas que veía en su vida cotidiana no importaba si eran desconocidos, y ahora mira el tiempo atrás y rebobina su vida como “un camino de amor a la moda”.

Fotografía: Luis Araujo

“La comunidad LGBTI han sido activistas en moda, han hecho un impacto gigantesco”, y es que para Torres la libertad que posee este grupo de personas ha sido un vínculo importante para poner en el mapa la posibilidad de expresarte a través de la ropa de la manera que quieras sin limitarte a una opción binaria; pero aquí es cuando nace el rechazo heterosexual por el miedo a recibir insultos homofóbicos ofensas que ellos mismos han normalizado y que ahora irónicamente les corrompe su propia emancipación al vestir. La generación Z persigue un camino más fluido que le permite explorar nuevas maneras de cubrir sus cuerpos que los vuelve más fidedignos a su propio interior. El contexto social y cultural en el que nos encontramos también influye en querer “abrazar” un poco más la libertad de expresión de una manera más “queer”, pues en el tiempo pospandémico en el que estamos inmersos, ha generado la construcción de unas ganas de “romper” lo que antes nos daba miedo, “la vida es tan frágil, que me quiero poner lo que me dé la gana”.

Fotografía: Eduardo Ramos

Maite sigue aquella regla que dice “adaptarse o morir”; los medios de comunicación tendrán que reconstruirse desde lo que los nuevos públicos “están queriendo”, los centenialls son difíciles de engañar y de hacer felices: quieren contenido que sea real y genuino, no solamente “subirse a la ola” porque es lo políticamente correcto y lo que le conviene a la compañía. “Las pocas que aún se resisten (revistas o medios tradicionales) a no hacer este tipo de cosas, tienen los días contados”.

“Hay que empoderarnos del lugar en el que estamos”, y es, aunque vivió un año intenso en Madrid rodeándose de gente de distintas nacionalidades incluso estudiando temas de feminismo en clase para la comunicadora de moda, no hubo mucha diferencia en el comportamiento latino frente al europeo en cuanto a la mente abierta y erradicación de los roles de género.

Fotografía: Nicolás Dolotowicz

Conoció gente homofóbica y machista en Europa, pero también personas que eran lo contrario, y lo mismo pasa con Ecuador, cada país tiene su lado A y su lado B, por eso es que es necesario dejar de idealizar una idea fantasiosa de que irte al otro lado del mundo será color de rosa y que no tendrás que seguir luchando frente a estigmas que aún se encuentran permeados en la libertad individual.

La fashion mentor, cree abiertamente que, en un futuro más cercano que lejano, las personas podrán entrar a una tienda y comprar lo que verdaderamente les gusta sin pensar en lo que venga escrito en la etiqueta. Al final, todo termina siendo un proceso de deconstrucción de desaprender ideas que se han congelado con el tiempo y que han alcanzado su fecha de caducidad. Los próximos medios de comunicación, las futuras tiendas, los próximos diseñadores y nosotros mismos tenemos la responsabilidad de considerar si nuestros pensamientos, ideología o ideas dañan o no permiten el ejercicio de la libertad de género e individual de cada persona; Maite lo tiene muy claro “al final la ropa es la expresión de quién eres” y cada ser humano debe y puede gozar de este derecho.

Fotografía: Luis Araujo

Aunque su plan original era continuar su historia de vida en España, el inicio de la pandemia del COVID-19 la trajo de vuelta a su adorada natal, y para ella el destino le había enviado un mensaje: “Maite ¡hay muchas cosas que puedes hacer en Ecuador!”. Ahora goza de su propia academia de moda que, además de instruir de los conocimientos teóricos y prácticos de esta industria, busca empoderar y enseñar a cada persona que todo es posible.

Fotografía: Eduardo Ramos

Aunque logró codearse de profesores que trabajaban en marcas de lujo como “Chanel”, estilistas de “Vogue” y la misma Anna Wintour, Maite aún tiene los pies en la tierra y sigue retando sus propios roles planteados por ser mujer que se sigue encontrando dentro de su propio entorno. Para ella no puede aplicarse la obsoleta idea de que está diseñada para “servir y cocinar”, “yo siempre estoy rompiendo todo eso, o sea que me digan eso jamás en la vida”.

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