Hay personas que hablan de encontrar su vocación como si hubiera una profesión correcta escondida en algún punto de la vida. Dave Segura parece haber hecho exactamente lo contrario. Cada vez que encuentra algo que le interesa, abre otra puerta.
Diseño industrial, modelaje, actuación, fotografía y video. Visto rápidamente, podría parecer inquietud profesional. Escuchándolo durante un rato, aparece otra explicación: Dave no está obsesionado con acumular profesiones, sino con ver qué sucede cuando una idea deja de existir únicamente en su cabeza.
Dave Segura es un diseñador industrial, modelo y creador colombiano radicado en México. En 2022, Coolhuntermx ya lo incluía entre sus talentos menores de 30 y lo describía precisamente desde esa mezcla de disciplinas; actualmente también aparece dentro del roster masculino de MM Runway en Ciudad de México. Lo interesante, sin embargo, comienza cuando dejamos de preguntar cuál de todas esas etiquetas es la correcta.

Antes de que la moda se convirtiera en una industria alrededor de su vida, Dave quería estudiar gastronomía. La posibilidad no terminó de acomodarse y las opciones comenzaron a reducirse a arquitectura o diseño industrial. De la arquitectura le interesaba menos el edificio completo que aquello que ocurría dentro: interiores, materiales, superficies, proporciones, colores. Terminó estudiando diseño industrial en Bogotá. “Soy demasiado visual”, dice durante la conversación. La afirmación podría sonar evidente viniendo de alguien que trabaja con moda e imagen, pero en su caso va un poco más lejos. La comida le entra por los ojos; un espacio puede tranquilizarlo por cómo está compuesto o un material le provoca curiosidad por lo que alguien decidió hacer con él. Diseñar, entonces, nunca fue únicamente dibujar un objeto; era aprender que una idea podía convertirse en materia.
El 16 de junio de 2026, Dave cumplió cinco años viviendo en México. Llegó después de terminar la universidad con una idea considerablemente menos espectacular que la historia que terminaría construyendo: probar el país y descubrir si podía convertirse en un nuevo hogar. Dave se encontró con una industria creativa donde fotografía, producción audiovisual, moda, publicidad, entretenimiento, diseño y contenido podían cruzarse constantemente. Para alguien acostumbrado a mantener la cabeza ocupada, era difícil imaginar un laboratorio mejor.

La primera gran puerta profesional que, según recuerda, se abrió una vez instalado aquí fue el modelaje y posteriormente, la actuación. Su relación con la cámara, sin embargo, había comenzado antes. En agosto de 2020, KALTBLUT Magazine publicó una editorial masculina protagonizada por él y acreditó entonces a Dave con New Icon NY e IRIS Model Colombia. México no inventó esa faceta; la aceleró y comenzó a conectarla con las demás.

Dave participó en La Venganza de los Ex VIP, el reality de MTV desarrollado alrededor de un grupo de influencers que viaja al Caribe colombiano antes de comenzar a recibir visitas inesperadas de sus exparejas. Paramount+ mantiene disponible la primera temporada y sus episodios documentan las historias de David dentro de la villa; cobertura publicada durante aquella emisión también lo identifica como Dave. Él recuerda aquella experiencia como uno de esos must de infancia que parecían improbables: salir en televisión.
En lugar de construir toda su identidad alrededor del reality, Dave comenzó a convertir la audiencia en un espacio cada vez más cercano a su propia manera de mirar: fotografía, moda, estética, lugares, objetos y esos detalles que a veces pasan inadvertidos para alguien menos obsesionado con la composición. Ahí comenzaron a conectarse los puntos.
Actualmente, cuenta que trabaja creativamente con proyectos de streetwear y moda de lujo, incluyendo piezas one of one y desarrollos custom made. Son facetas que todavía requieren mayor documentación pública para entrar a su biografía como una lista cerrada de cargos o firmas, pero sirven para entender hacia dónde está empujando su práctica. Ya no le basta con aparecer en una imagen bonita; quiere saber quién decidió la textura, cuál es la lógica del espacio, cómo cae una luz, qué objeto necesita producirse, cómo debe sentirse un evento y qué ocurre cuando todas esas decisiones pertenecen a una misma cabeza creativa, Dave quiere llevar esa lógica bastante más lejos.
No quiere limitar la siguiente fase a “ser director creativo” de una sola categoría. Quiere lograr algo considerablemente más difícil: que exista una estética suficientemente reconocible como para sobrevivir al cambio de formato. Que puedas ver un objeto, un espacio, una imagen o una producción y entender que pertenecen a la misma mente.

En algún momento de la conversación dice que siente que apenas está “a un 10%” de lo que podría llegar a hacer. Dave disfruta ponerse deliberadamente en lugares donde todavía no sabe si será bueno. Le interesa actuar más; quiere llegar al cine o a una serie. Quiere una portada, quiere desarrollar su estudio. Conserva la gastronomía pendiente. Y no parece demasiado preocupado porque esas ambiciones quepan dentro de una presentación profesional de una sola línea. “Me gusta incomodarme”, explica.
Cinco años después de llegar a México, parece menos interesado en seguir acumulando casillas completadas que en conseguir algo distinto: descubrir cuáles todavía no sabía que quería abrir. Su carrera no necesita elegir entre modelo, diseñador, creador o director creativo para adquirir coherencia.

La coherencia siempre estuvo en otro lugar, en la necesidad de tomar algo que solamente existe en su cabeza y lograr que, de alguna manera, termine existiendo frente a los demás.