Hublot x Jeff Koons: así se construye un Balloon Dog para la muñeca

El detalle más extraño del nuevo Hublot de Jeff Koons aparece alrededor de las 10:30. Del costado de la caja sobresale una pequeña forma flexible que recuerda la cola de un perro hecho con globos. No sirve para medir el tiempo, activar una complicación o ajustar el reloj. Su trabajo es más visual: convencer al ojo de que esa pieza de metal acaba de ser inflada.

La corona parece una válvula. Los tornillos perdieron dureza geométrica y se abombaron. El cristal, la esfera, los índices y la correa siguen la misma lógica de presión interna. Hasta el contrapeso del segundero adopta la silueta de un Balloon Dog. Ahí está la decisión que vuelve interesante al Classic Fusion Balloon Dog by Jeff Koons: Hublot utilizó la obra del artista como instrucción de diseño y no únicamente como decoración.

Presentado en Nueva York el 16 de septiembre de 2026, el reloj se produce en acero inoxidable pulido a espejo, aluminio anodizado rojo y aluminio anodizado azul. Cada ejecución está limitada a 200 ejemplares. Las tres miden 42 mm y comparten un movimiento automático HUB1710 con aproximadamente 50 horas de reserva de marcha.

La arquitectura habitualmente más plana del Classic Fusion fue reinterpretada mediante superficies convexas, piezas redondeadas y volúmenes que aparentan estar sometidos a presión. La marca afirma que los componentes fueron remodelados y mecanizados mediante CNC de cinco ejes antes de recibir acabados manuales. Jeff Koons explicó que el objetivo era conseguir que cada elemento pareciera haber sido formado por aire.

El cristal de zafiro gana volumen; los tornillos de titanio tienen cabezas abombadas; los índices y agujas utilizan Super-LumiNova tridimensional; la corona toma la apariencia de la válvula de un globo y la correa utiliza una inserción metalizada acolchada. Incluso la masa oscilante visible desde el reverso adopta proporciones más redondas. La gracia está en la insistencia, una sola referencia habría parecido un guiño. Al repetir el mismo principio en casi cada punto de contacto visual, la caricatura termina adquiriendo coherencia industrial.

Balloon Dog, producido entre 1994 y 2000 como parte de la serie Celebration, mide poco más de tres metros de altura y está construido en acero inoxidable pulido a espejo con un recubrimiento de color transparente. Existen cinco versiones únicas: azul, magenta, amarilla, naranja y roja. El objeto que nuestra memoria interpreta como ligero, flexible y vulnerable es, en realidad, monumental, rígido y meticulosamente fabricado.

Las superficies del Balloon Dog también se convirtieron en parte de la historia del mercado del arte. Balloon Dog (Orange) alcanzó US$58.405 millones en Christie’s en 2013, entonces un récord para una obra de un artista vivo. Koons superó posteriormente su propio resultado en 2019: Rabbit se vendió por US$91.075 millones. Los Balloon Dogs monumentales existen en cinco colores y dos de ellos son precisamente rojo y azul. Hublot los traduce mediante aluminio anodizado y pulido, elegido por la casa para conseguir tonos saturados y superficies reflectantes. La tercera edición abandona el color y utiliza acero inoxidable pulido a espejo.

El plateado, por tanto, no reproduce una sexta versión histórica de la escultura. Se concentra en otro componente igualmente reconocible de Koons: el reflejo. El entorno, la ropa y quien mira el reloj terminan apareciendo sobre su superficie. Esa cualidad siempre ha sido importante en la obra del artista porque convierte al espectador en parte de la imagen.

Técnicamente, el formato se mantiene relativamente convencional dentro de toda esta exageración formal. La caja mide 42 mm, ofrece hermeticidad de 50 metros y utiliza cristal de zafiro. El HUB1710 es automático y entrega alrededor de 50 horas de autonomía. En la edición azul, por ejemplo, Hublot combina una base de caucho con piel metalizada y una hebilla desplegable de acero.

La colaboración tampoco aparece aislada en el archivo reciente de Hublot. Con Takashi Murakami, la casa llevó su flor sonriente desde el Classic Fusion hasta el MP-15 de zafiro y tourbillon central. Y hay una segunda mitad de esta colaboración que merece una historia aparte, Hublot presentó simultáneamente el MP-14 Origin by Jeff Koons, un reloj de 44 mm, limitado a 30 piezas y construido alrededor del primer tourbillon central automático de la manufactura, con un precio muy por encima del Classic Fusion.

El Classic Fusion Balloon Dog puede parecer juguetón, excesivo o directamente extraño según quién lo mire. Eso también forma parte del material con el que trabaja: sería difícil trasladar a Jeff Koons a la relojería mediante discreción absoluta. Lo relevante está en otro lugar. En vez de tratar al artista como firma añadida al final del proceso, Hublot tomó una característica esencial de su obra hacer rígido lo que parece inflable y la trasladó a las decisiones que construyen el objeto.

Por eso la diminuta cola de las 10:30 termina siendo tan útil. Resume el reloj entero sin necesidad de saber cuánto cuesta ni conocer la historia del arte contemporáneo. Metal que parece aire. Un objeto serio que deliberadamente conserva algo de absurdo. Y un Classic Fusion que, durante unos segundos, consigue que olvidemos que nunca hubo un globo ahí.

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