Lo vimos sudarla en el Mundial. Seis goles en seis partidos, un doblete a Noruega en tiempo extra en Miami y una semifinal en Atlanta donde Argentina lo dejó a un paso de la final. Ese verano, Jude Bellingham pasó de ser “el inglés del Real Madrid” a una cara que en México reconocía hasta quien no ve futbol. Cuatro meses después regresa con mucho menos encima. Sin camiseta, sin espinilleras, sin balón. Solo él, un set en Madrid y ropa interior Calvin Klein.
Calvin Klein lanzó en todo el mundo su campaña Icon Cotton Stretch con Bellingham, de 23 años, como protagonista. Es su debut con la marca. La firma Oliver Hadlee Pearch, que lo dirigió y fotografió en Madrid en agosto, y en algunas tomas el jugador repite sus festejos de cancha. La pregunta de fondo va más allá del abdomen: por qué la marca que convirtió la ropa interior masculina en objeto de deseo fue a buscar a su nuevo ícono a una cancha.
El concepto se llama the icon underneath, algo así como “el ícono que va debajo”. La idea: la seguridad que proyectas en público nace en algo muy privado, sentirte bien en tu propia piel. Traducido a imagen, son fotos despojadas, sin escenografía que distraiga, donde lo único que le compite a Bellingham es la pretina. Y la pretina trae novedad. El jugador estrena el Icon Cotton Stretch Shine Trunk, que toma el clásico logo Infinity Bond y le da un acabado brillante. También posa con el Boxer Brief, el Low Rise Trunk, el Hip Brief y el Slim Boxer, todos en la mezcla de algodón elástico de la línea.

“Me gustó la idea de ‘el ícono debajo’: que la confianza empieza por sentirte cómodo contigo mismo”, dijo Bellingham en el comunicado oficial de Calvin Klein. La campaña vive en tiendas de la marca, en calvinklein.com, en redes y en espectaculares. Calvin Klein tiene una relación larga y muy pública con el cuerpo masculino. En 1992, un Mark Wahlberg todavía conocido como Marky Mark posó junto a Kate Moss en blanco y negro y dejó la plantilla que la marca sigue usando: piel, actitud y casi nada de ropa.
Desde entonces, el club se renueva cada pocos años. Jung Kook, de BTS, encabezó Calvin Klein Jeans en 2023 y generó 13.4 millones de dólares en valor de impacto mediático en 48 horas, según Launchmetrics. En 2024, Jeremy Allen White subió a una azotea de Nueva York frente a la cámara de Mert Alas, y el internet hizo lo suyo: 12.7 millones en el mismo plazo. En marzo de 2025 fue el turno de Bad Bunny, retratado por Mario Sorrenti en Puerto Rico con la misma línea que hoy usa Bellingham.
Un actor puede verse bien en ropa interior. Un futbolista de élite, además, la pone a prueba: su cuerpo corre, choca, se lesiona y se exhibe cada fin de semana frente a millones. Para una línea que vende comodidad y soporte, el casting se defiende solo. El timing tampoco es casual. Bellingham llega después del Mundial que México coorganizó y semanas después de extender su contrato con el Real Madrid hasta 2031. Su audiencia ya no es solo la que madruga en fin de semana para ver la liga española.

Y no, no es la primera vez que se queda en ropa interior frente a una cámara. Antes de la Euro 2024 apareció en un anuncio de SKIMS, la marca de Kim Kardashian, hablando a cámara en tono de broma. Con Calvin Klein cambia el registro: cero chistes, cero diálogo, imágenes que se acercan más al retrato que al comercial. Menos ocurrencia, más tensión.
El mensaje habla de sentirte cómodo contigo mismo. La imagen es la de un atleta de 23 años en el mejor momento de su carrera. Las dos cosas conviven, y vale notar la distancia: casi nadie entrena como Bellingham, y la ropa interior no viene con abdomen incluido.
Lo útil está en el producto. Icon Cotton Stretch es la línea de básicos de algodón elástico de la marca, con cinco cortes; elegir entre ellos es cuestión de cuánto largo de pierna y altura de tiro te acomodan. Si estás en México y te late el Shine Trunk, revisa en tienda o en el sitio local cuándo llega y a qué precio: el comunicado no da fechas por país.

Bellingham no reinventa la fórmula, y tampoco le hace falta. Entra a una tradición que Calvin Klein cuida desde los noventa: tomar a la figura del momento, quitarle todo lo que la identifica y quedarse con la actitud.