Una camisa blanca deja el torso al descubierto. Sobre la piel hay tatuajes y un rosario. Los jeans caen bajos, el boxer aparece sin demasiada discreción y alrededor conviven cruces, corazones atravesados, flores tropicales, crochet, cristales y prendas que parecen haber sido abiertas para enseñar cómo fueron construidas. La escena podría volverse rápidamente una caricatura del chico malo. Dsquared2 hace algo más interesante: le permite ser sentimental.
En Spring Summer 2027 Men’s, Dean y Dan Caten regresan a varios elementos que llevan años formando parte de la casa denim desgastado, sensualidad, ropa interior expuesta, cinturones enormes y una cierta fascinación por personajes que parecen vivir demasiado rápido, pero cambian la emoción debajo de ellos. Esta vez la dureza y la vulnerabilidad no funcionan como polos opuestos. La colección forma parte de la temporada masculina Primavera/Verano 2027 presentada en Milán en junio de 2026; Vogue publicó el nuevo portfolio de menswear el 23 de septiembre y señala que las imágenes fueron realizadas en una villa en Lecco, cerca de Milán.
Dsquared2 señala directamente a William Shakespeare’s Romeo + Juliet, la adaptación que Baz Luhrmann estrenó en 1996 con Leonardo DiCaprio y Claire Danes, como una de sus referencias. La conexión resulta bastante específica. La película conservó el texto de Shakespeare mientras lo arrojaba dentro de un espacio hipersaturado de violencia, deseo, religión, camisas abiertas, armas, juventud y cultura pop. El British Film Institute describe precisamente la capacidad de Luhrmann para construir mundos de exceso visual y emociones intensificadas; Romeo + Juliet continúa siendo una de las expresiones más reconocibles de ese método.

Dsquared2 toma esa electricidad sin convertir la colección en vestuario cinematográfico. Cruces y medallas aparecen sobre blazers, camisas y cuero. El rosario se lleva directamente contra el pecho. Detalles de crochet recuerdan trabajos asociados con altares y vestimenta ceremonial, mientras corazones sagrados, flores exuberantes y motivos de tatuaje old school entran en camisas de seda, pantalones y bombers. Vogue identifica la misma mezcla entre folklore religioso del sur de Italia, imaginería sagrada y una actitud de gangster filtrada por el pop.
Conviene marcar el límite: estos símbolos poseen significados religiosos que existen mucho antes que la moda. Aquí aparecen utilizados por la casa como elementos visuales y ornamentales; que funcionen estéticamente no elimina las lecturas culturales o espirituales que cada espectador pueda asignarles, uno de los movimientos más sólidos de la colección sucede en prendas bastante conocidas. El traje de doble botonadura pierde rigidez y aumenta sus proporciones. Algunos shorts parecen cortados antes de llegar a una terminación tradicional y dejan visibles sus interiores. Cinturillas normalmente escondidas migran hacia el exterior de los pantalones. En las camisas, estructuras tomadas de la construcción interna de un blazer producen detalles en forma de cruz.

El rostro masculino de esta historia es Promessa, nombre artístico de Pietro Messa, rapper nacido en 2003 y criado en Bicocca, Milán. Universal Music Italia sitúa su aparición pública más fuerte alrededor de Danza del Grano en 2024 y señala que en marzo de 2026 publicó Morendo ad occhi aperti, con colaboraciones de artistas como Ernia, Franco126 y Night Skinny. Su participación resulta especialmente precisa porque la música de Promessa ya trabaja la misma contradicción que Dsquared2 intenta vestir. Por eso colocarlo entre trajes abiertos, tatuajes, medallas religiosas y denim herido añade algo que un modelo anónimo probablemente no podría aportar. No necesita fingir rudeza ni fragilidad: su propio trabajo ya ha construido un lugar entre ambas.
No hace falta salir a la calle con un rosario sobre el pecho desnudo, boxer visible, traje abierto y botas decoradas simultáneamente para entender hacia dónde apunta la colección. La primera pista son las proporciones, los pantalones vuelven a bajar y los cinturones recuperan protagonismo. Para llevarlo fuera de la imagen editorial, un pantalón ligeramente más relajado y colocado debajo de la cintura natural ya cambia la silueta sin exigir regresar literalmente al low-rise extremo de los dosmiles. La segunda está en la joyería con peso simbólico. Medallas, cadenas, cruces y piezas acumuladas funcionan mejor cuando tienen alguna relación entre sí que cuando se utilizan simplemente para llenar el pecho. La tercera es la sastrería, un blazer relajado sobre una camiseta, tank top o incluso piel permite conseguir buena parte de la tensión de Dsquared2 sin replicar todo el styling. Lo mismo ocurre con un jean desgastado frente a uno perfectamente limpio: la textura puede hacer más por el look que añadir cinco accesorios.

Finalmente está el color. Acid lime y hot pink aparecen dentro de estampados tropicales intensos. Para alguien que construye su guardarropa desde México o Latinoamérica, esa exuberancia tampoco necesita sentirse ajena. La clave está en evitar convertir “tropical” en disfraz: una camisa estampada con pantalón oscuro o un bomber fuerte sobre prendas silenciosas ya conserva buena parte de la energía.
Dsquared2 lleva varios años demostrando que su idea del exceso funciona mejor cuando existe algo familiar debajo. En la reciente Roxy Bag, por ejemplo, la firma comprimió dos décadas de western, cinturones y cuero dentro de un solo accesorio en lugar de reconstruir otra vez un rancho completo. Dsquared2 Roxy Bag: el western de 2006 regresa con Bad Gyal El traje todavía es traje, el jean sigue siendo jean, el rapper continúa teniendo swagger, el torso puede seguir tatuado y la hebilla puede seguir siendo enorme. Lo que ya no necesita permanecer intacto es la vieja obligación de que todo eso comunique invulnerabilidad.

La pregunta que deja Dsquared2 tampoco consiste en decidir entre tipo duro o alma sensible. Esa elección empieza a parecer demasiado pequeña. El hombre de esta colección puede cargar ambas cosas en el mismo cuerpo, ponerse el rosario, dejar visible el boxer y seguir caminando.