Hay un momento en la colección Spring/Summer 2027 de FENDI en el que mirar únicamente la ropa resulta insuficiente. Frente al público hay cuerpos, reflejos, prendas interiores expuestas y materiales que parecen cambiar de personalidad dependiendo de quién los lleva. Encaje junto a tailoring, seda con animal print. Shorts y bralettes bajo abrigos. Piezas que podrían pertenecer al dormitorio aparecen plenamente preparadas para salir a la calle.
La aparente contradicción es precisamente el punto. Para su nueva temporada, presentada el 23 de septiembre durante Milan Fashion Week, Maria Grazia Chiuri parte de una pregunta bastante elemental: ¿qué ocurre si diseñar comienza por observar el cuerpo antes que por asignarle una categoría? FENDI define la colección desde cuerpos simultáneamente fuertes y frágiles y desde un encuentro entre lo masculino y lo femenino que busca superar los estereotipos del clóset.
Spring/Summer 2027 es la segunda colección ready-to-wear de Chiuri desde que fue nombrada Chief Creative Officer de la casa romana en octubre de 2025. Su debut ocurrió en febrero de 2026 y ya planteaba una visión colectiva del vestir; Resort 2027 insistió después en prendas mostradas simultáneamente sobre modelos hombres y mujeres. SS27 lleva ese experimento hacia un territorio considerablemente más íntimo, Chiuri comienza por aquello que normalmente permanece escondido.
La ropa interior masculina y femenina funciona como primera capa: ligera, permeable y capaz tanto de mostrar como de ocultar. Bras, slips, boxers, encajes y bordados aparecen debajo de chalecos deconstruidos, camisas abiertas, vestidos y abrigos, pero también adquieren suficiente presencia para formar parte del look por sí mismos. Lo interesante para la moda masculina no consiste necesariamente en convencer a todos de salir mañana usando encaje. Es algo más útil: las piezas dejan de venir acompañadas por instrucciones demasiado estrictas sobre quién debería llevarlas.




En los looks masculinos, tops de satén y camisas abiertas conviven con animal print, chaquetas relajadas, shorts, sandalias y calcetines; Vogue España también identificó esa mezcla como uno de los elementos centrales de la colección. La sensualidad masculina aquí no depende de volver el cuerpo más agresivo, voluminoso o duro. Puede construirse a través de piel expuesta, brillo, suavidad, transparencia y proporciones ligeras.
Eso importa porque una colección co-ed puede ser muchas cosas. A veces significa simplemente mostrar womenswear y menswear dentro del mismo desfile. FENDI intenta ir más lejos: hacer que ambos compartan recursos. La diferencia es pequeña en apariencia y enorme en términos de styling.
Para explicar esta libertad, Chiuri regresa a la cultura popular italiana de los años setenta. Uno de los referentes principales es Raffaella Carrà, cuya forma de utilizar vestuario, coreografía y cuerpo convirtió el entretenimiento televisivo en algo considerablemente más desafiante de lo que podría sugerir hoy una primera mirada a sus lentejuelas.
La conexión más concreta aparece en Prisencolinensinainciusol, la canción nonsense que Adriano Celentano había publicado en 1972 y que después interpretó en Milleluci junto a Carrà y un cuerpo de baile. El archivo de RAI conserva aquella actuación de 1974; Milleluci, conducido por Carrà y Mina, fue transmitido en ocho episodios entre marzo y mayo de ese año. En FENDI, esa referencia no funciona simplemente como playlist retro.
El movimiento colectivo, la sexualidad juguetona y los espejos de aquella televisión regresan como recursos para hablar de exposición, deseo y autonomía. Carrà interesa a Chiuri porque convertir el propio cuerpo en espectáculo no significó para ella entregar el control sobre él. El comunicado de la colección la presenta precisamente como una figura capaz de subvertir tanto los códigos del vestuario escénico como las jerarquías del deseo. La idea también evita que SS27 caiga en la estética clínica que a veces acompaña las discusiones sobre ropa genderless. Aquí hay humor, brillo, leopardos, joyería, bordados y color, hay placer.
Decir que FENDI elimina por completo lo masculino y lo femenino sería exagerar lo que realmente ocurre. Los códigos siguen siendo reconocibles. Hay tailoring y lingerie, vestidos y camisas, encaje, cuero, seda, terciopelo, animal print, joyería y proporciones que históricamente hemos aprendido a relacionar con diferentes géneros. La operación interesante consiste en conservar esos códigos pero quitarles jerarquía.









Glossy y matte, pesado y ligero, punk y burgués, parchment y velvet. Una bata puede comportarse como outerwear. Una pieza interior puede ser la parte más visible de un outfit. Un elemento delicado no necesita suavizarse para entrar al guardarropa masculino y uno tradicionalmente masculino tampoco necesita masculinizar el conjunto que lo rodea. Ese principio tiene antecedentes claros dentro de la etapa de Chiuri en FENDI. En Resort 2027, prendas similares aparecían deliberadamente sobre modelos hombres y mujeres, una práctica que la diseñadora vinculó con algo tan cotidiano como compartir ropa dentro de una pareja.
Cuando LVMH anunció su nombramiento en 2025, Chiuri describió su llegada como un regreso: había comenzado su carrera en FENDI bajo la generación de las cinco hermanas de la familia antes de pasar por Valentino y Dior. El CEO de FENDI, Ramon Ros, definió entonces la dirección creativa como una responsabilidad que ya no consiste únicamente en crear ropa, sino también en construir cultura alrededor de una casa, Spring/Summer 2027 ayuda a entender cómo piensa hacerlo.

En lugar de imponer una nueva silueta masculina y otra femenina, Chiuri parece más interesada en el espacio que existe entre ambas. En lo que una persona toma prestado. En aquello que deja visible. En la diferencia entre cubrir y esconder. En el contacto entre cuerpo y prenda y, finalmente, entre un cuerpo y otro, por eso los espejos resultan tan precisos. Puedes entrar buscando únicamente tu propio reflejo y terminar viendo a alguien más dentro de él.
Con la ropa sucede algo parecido. FENDI SS27 no necesita borrar las categorías del clóset para quitarles autoridad. Basta con permitir que las prendas circulen entre cuerpos distintos y observar qué ocurre cuando nadie tiene que pedir permiso antes de probárselas.