Hay outfits que necesitan un buen par de tenis. Otros dependen de una chamarra. Y luego están los que pueden cambiar por completo cuando sobre la espalda aparece una boca de tiburón gigantesca. Ese exceso visual explica bastante bien a Sprayground, la firma fundada por David BenDavid en 2010 que pasó de intervenir mochilas a construir alrededor de ellas un sistema de drops, personajes, colaboraciones y piezas deliberadamente difíciles de ignorar. Dieciséis años después, esa idea ya tiene una dirección propia en México: Avenida Veracruz 43, Roma Norte, Ciudad de México, donde la marca abrió su primera tienda flagship en el país.
Lo importante es precisar qué está ocurriendo. Sprayground ya podía encontrarse a través de retailers mexicanos; Liverpool mantiene productos de la firma en su catálogo, así que no estamos ante la primera mochila Sprayground disponible en territorio nacional. Lo nuevo es tener un espacio dedicado donde la marca controla el contexto completo: producto, exhibición, colección y experiencia física. Y para una compañía obsesionada con convertir una mochila en algo que quieras mirar antes de preguntarte cuánto cabe dentro, esa diferencia importa.
Sprayground nació en 2010 alrededor de una frustración sorprendentemente sencilla. BenDavid veía una categoría dominada por mochilas que cumplían su función pero visualmente decían muy poco. Su primer diseño, Hello My Name Is, utilizó como punto de partida las conocidas etiquetas de identificación; después llegarían diseños como Money Stacks y una expansión hacia nuevas siluetas, apparel y equipaje.

BenDavid ha explicado que muchas de sus piezas se producen en ediciones limitadas y no vuelven a fabricarse una vez agotadas. El propio e-commerce utiliza la expresión “Sold Out Forever” en productos agotados. Ese sistema transforma la decisión de compra: ya no estás eligiendo únicamente una bolsa para cargar la laptop; también estás decidiendo si quieres esa gráfica, personaje o colaboración antes de que desaparezca.
La colección Back-to-School 2026 ayuda a entender la escala actual. Para su aniversario 16, Sprayground anunció más de 150 diseños, incluyendo colaboraciones y reinterpretaciones de motivos conocidos de la firma. Es producción constante, pero presentada bajo la lógica cultural del drop. La web internacional de Sprayground registra colaboraciones con Disney, Marvel, Formula 1, The Met y diferentes propiedades de entretenimiento y deporte. Los Money Bear, por otro lado, llevan la idea de mochila todavía más lejos al convertir el volumen completo de un oso en el objeto que cargas sobre la espalda.

La función no desaparece. Algunos modelos incorporan compartimentos para laptop, organizadores interiores, acolchado de malla y textiles resistentes al agua. Lo interesante está precisamente en esa tensión: un objeto práctico tratado como una superficie donde casi cualquier exceso gráfico está permitido. Para el comprador, la ventaja del espacio físico es bastante terrenal. Puedes revisar dimensiones, peso, materiales, interiores y volumen real antes de dejarte llevar por el gráfico. Una mochila extraordinaria en una foto todavía tiene que sobrevivir al Metro, la universidad, un aeropuerto, una laptop, cargadores y ocho horas fuera de casa.
En marzo de este mismo año, Salomon inauguró Casa Salomon en Valladolid, también en Roma Norte. Ahora Sprayground ocupa Avenida Veracruz 43. Son propuestas distintas, pero ambas muestran cómo determinadas marcas internacionales están usando el barrio para construir algo que un listado de producto online no resuelve: contexto físico alrededor de una comunidad y una estética. Para Sprayground esto resulta especialmente lógico porque su producto depende de escala, acumulación y descubrimiento. Una pared llena de gráficos produce un efecto distinto a veinte thumbnails abiertos en el celular.

Una mochila con dientes enormes, patchwork gráfico, personajes licenciados o forma de oso no quiere desaparecer dentro del outfit. Si tu guardarropa funciona alrededor de prendas discretas y objetos silenciosos, posiblemente esa sea justamente la razón por la que no conectes con la marca.
La relevancia de Sprayground no requiere que todos queramos cargar una Shark Mouth. Está en haber defendido durante años una categoría que buena parte de la moda trataba únicamente como utilitaria y demostrar que podía comportarse como los sneakers: modelos reconocibles, versiones, drops, colaboraciones, coleccionistas y gente capaz de identificar una pieza desde varios metros. Su flagship mexicana coloca ahora toda esa lógica frente al público de CDMX.

La dirección es Veracruz 43. Pero la noticia interesante no es que Sprayground finalmente tenga cuatro paredes en México. Es que detrás de esas paredes existe una pregunta bastante más divertida: ¿qué pasa cuando el accesorio que utilizabas para cargar tu look empieza a ser el look? En Roma Norte ya se puede comprobar.