Hay una diferencia entre vestirse como en los años noventa y entender por qué algunas imágenes de aquella década siguen funcionando treinta años después. H&M Atelier A/W26 parece bastante más interesado en lo segundo. En lugar de perseguir una recreación exacta del pasado, la línea masculina toma sastrería de finales de los 90, chamarras de vuelo, cuero, pantalones que descansan sobre el zapato y una paleta casi nocturna para construir hombres que podrían pertenecer a una película cuya trama todavía desconocemos. No sorprende entonces que entre las referencias declaradas por el equipo aparezcan películas japonesas de acción de los noventa, fotografía y arte contemporáneo.
La colección se presentó el 17 de septiembre de 2026 durante London Fashion Week, dentro de un show de H&M desarrollado con dirección creativa de Nick Knight y Calum Knight e interacción visual de SHOWstudio. El montaje incluyó una pasarela de 40 metros y música de Labrinth; H&M Atelier se puso a la venta online esa misma noche bajo un esquema See Now, Buy Now. Pero detrás de la producción hay una idea más sencilla y bastante útil para entender el menswear actual: la silueta vuelve a hacer parte del trabajo que durante años hicieron los logos, los sneakers o una pieza protagonista.
Los hombros son más firmes, los sacos se alargan. Algunos pantalones caen rectos; otros ganan volumen suficiente para acumular tela sobre el zapato. Aparece el blazer de tres botones asociado con el final de los noventa; mientras derbies y loafers mantienen los looks cerca del guardarropa clásico, la diferencia está en cómo se mezclan esas piezas.

Un saco puede convivir con un pantalón relajado; una chamarra de vuelo entra junto a tejidos más delicados. El cuero aparece no solamente en outerwear, sino dentro de una propuesta que incluye abrigos, blazers y pantalones. Rayas degradadas, cuadros difuminados, denim lavado y knitwear introducen suficiente irregularidad para impedir que todo termine pareciendo el guardarropa de un ejecutivo reconstruido desde Pinterest.
Durante las colecciones masculinas Fall 2026, distintas firmas investigaron el cuerpo mediante cambios de volumen. IM Men modificó la arquitectura del hombro y trabajó sastrería oversized y drapeada; Uma Wang amplificó construcciones clásicas mientras suavizaba la rigidez de sus materiales; Todd Snyder mostró hombros ligeramente exagerados con una caída relajada; y Ralph Lauren volvió a proporciones deliberadamente holgadas influenciadas, en parte, por la manera en que consumidores jóvenes usan piezas vintage. No significa que exista una única fórmula para otoño de 2026. Sí revela una preocupación compartida: qué puede hacer nuevamente la ropa con la figura masculina.

Durante buena parte de la última década fue fácil reconocer un outfit mediante objetos: el sneaker correcto, determinada bolsa, un gráfico, una colaboración, una chamarra inmediatamente identificable. La sastrería ofrece otra posibilidad. Una diferencia de centímetros en el hombro, el largo de un saco o la caída del pantalón cambia por completo la manera en que el cuerpo entra a una habitación; ese es precisamente el territorio que A/W26 explota mejor. La palabra “cinematográfico” corre el riesgo de no significar nada cuando se utiliza en moda. Aquí funciona mejor si dejamos de pensar en humo, iluminación dramática y campañas oscuras, y pensamos en vestuario.
El buen vestuario cinematográfico puede explicar quién es alguien antes de que hable. Atelier propone algo parecido mediante una paleta concentrada en negro, café oscuro y gris acero, atravesada por rojo quemado y naranja apagado. Cachemir, lana y jersey de algodón seco comparten espacio con nylon arrugado, nylon twill, denim y tejidos de lana más pesados. Pinstripe y herringbone mantienen la relación con el tailoring tradicional, mientras los materiales utilitarios evitan que todo quede demasiado pulcro. Hasta un detalle relativamente pequeño, como la hebilla con estoperoles que H&M plantea como herramienta recurrente de styling, funciona porque altera prendas que de otra manera podrían sentirse demasiado correctas.






Si la colección se reduce a cinco ideas, son bastante claras: hombro, largo, textura, contraste y color controlado. Para alguien que viste principalmente jeans, camisetas y sneakers, la entrada más fácil probablemente no sea un traje completo. Un blazer con una proporción distinta, un abrigo largo, un pantalón con caída más generosa o unos loafers pueden modificar prendas que ya existen en el clóset. Para quien ya usa tailoring, el cambio está en evitar el conjunto excesivamente corporativo. Separar saco y pantalón, introducir knitwear, cuero o una chamarra utilitaria produce el tipo de fricción que sostiene la colección. Y para quien no está interesado en la nostalgia, mejor aún: buena parte de A/W26 puede funcionar sin conocer una sola de sus referencias; ese quizá sea su mejor filtro.
H&M lanzó Atelier en 2024 como una cápsula masculina concentrada en tailoring, materiales y una lectura más elevada del guardarropa cotidiano. Su primera propuesta A/W ya trabajaba lana, suede, cuero y shearling alrededor de una sensibilidad más pulida; dos años después, el proyecto conserva ese interés, pero utiliza la proporción de una manera considerablemente más visible.
Los años noventa llevan suficiente tiempo regresando como para que anunciar otro retorno ya no diga demasiado. Lo interesante de H&M Atelier A/W26 ocurre cuando las referencias dejan de ser el tema principal. Un hombro más amplio importa porque cambia la postura visual del cuerpo. Un pantalón más largo importa por cómo modifica la proporción. El cuero funciona porque interrumpe la corrección de la lana. El gris, el café y el negro funcionan porque permiten que corte y textura aparezcan primero; ahí la nostalgia empieza a comportarse como diseño.

Y quizá esa sea una manera más útil de acercarse a la ropa masculina esta temporada: no preguntarse únicamente qué década está de regreso, sino qué podemos rescatar de ella para construir una versión más interesante de nuestro propio guardarropa.