Un bolsillo puede cambiar la manera en la que alguien se para. Un cinturón puede modificar la proporción completa de un cuerpo. Para Maximilian Davis, esas decisiones aparentemente pequeñas contienen buena parte de la lógica de Ferragamo Primavera/Verano 2027: prendas que vuelven a los años cuarenta para observar la disciplina de aquella época, pero que terminan hablando de control, exposición y sensualidad en 2026.
Presentada en Milán el 26 de septiembre, la colección continúa una investigación que Davis lleva varias temporadas construyendo alrededor del siglo XX. Ferragamo confirmó oficialmente la presentación de SS27 en Milán para esa fecha, mientras que la pasarela se realizó en Triennale Milano durante Milan Fashion Week. Esta vez el punto de partida son los años cuarenta: uniformes militares, ropa de trabajo, cinturas definidas y una forma de vestir capaz de imponer cierta conducta sobre el cuerpo.
Es fácil utilizar una década como referencia estética. El riesgo es terminar reproduciendo sus clichés. Davis parece interesado en algo bastante más específico: la relación física entre una prenda y quien la lleva. “Fue una época en la que la ropa y su estructura creaban una determinada postura y sentido del decoro”, explica el diseñador en las notas de la colección. La ubicación de un bolsillo, añade, podía determinar incluso cómo una persona se paraba o se comportaba.
El contexto histórico hace esa observación más interesante. Durante la Segunda Guerra Mundial, millones de mujeres estadounidenses se incorporaron a empleos industriales y cientos de miles sirvieron en las fuerzas armadas; al terminar la guerra, más de 19 millones estaban dentro de la fuerza laboral de Estados Unidos y unas 350,000 habían servido en sus fuerzas armadas. Ferragamo no intenta reconstruir literalmente ese uniforme, lo fragmenta. La cintura vuelve a ocupar el centro mediante sastrería entallada y cinturones dobles. Los bolsillos utilitarios pasan a faldas y abrigos. Chalecos funcionales aparecen debajo de trajes. La severidad, sin embargo, se interrumpe con caucho translúcido, piel, pitón brillante, sedas drapeadas y lentejuelas.
Existe otra historia atravesando SS27 y ayuda a explicar por qué tantos materiales parecen diferentes dependiendo de la distancia, la transparencia o la iluminación. Davis llegó a Lee Miller y Man Ray, dos figuras fundamentales de la fotografía surrealista. Miller había comenzado como modelo antes de colocarse detrás de la cámara y desarrollar una carrera que pasó por París, Egipto y, finalmente, el fotoperiodismo de guerra. Durante su etapa junto a Man Ray experimentó con el efecto Sabattier, posteriormente popularizado como solarización: una técnica capaz de alterar los contornos y producir esa apariencia extrañamente luminosa entre positivo y negativo.




El erotismo de la colección funciona mejor entendido desde esa idea. Mostrar el cuerpo deja de ser necesariamente equivalente a entregarlo a la mirada de alguien más; Davis tampoco escogió 1947 accidentalmente. Ese año Salvatore Ferragamo creó su célebre Invisible Sandal, construido con filamento transparente de nylon y una cuña recortada cuya forma terminó siendo conocida como tacón F. The Metropolitan Museum of Art conserva un ejemplar fechado en 1947 y documenta tanto el empleo del nylon como la experimentación de Ferragamo con materiales y estructuras poco convencionales.
Para SS27, esa geometría vuelve transformada. La cuña F inspira nuevos tacones curvos, stilettos, sandalias y slingbacks. El lazo Vara también reaparece modificado, mientras que los bolsos Cara y Hug continúan evolucionando en nuevas pieles, proporciones y construcciones. Esto ayuda a entender una diferencia entre utilizar un archivo y simplemente citarlo. Davis no necesita volver a producir el objeto de 1947. Conserva su problema original, cómo alterar visualmente el peso, el soporte y la relación entre pie y suelo, y diseña otra respuesta.




La propuesta para hombre es menos extrema que algunos de los momentos de womenswear, pero probablemente más fácil de trasladar fuera de una pasarela. Cinturas más altas, pantalones con volumen, capas utilitarias debajo de la sastrería y calzado menos rígido permiten trabajar un guardarropa masculino formal sin regresar al traje estrecho ni caer automáticamente en el oversized absoluto. Incluso el cinturón recupera protagonismo como elemento que construye una silueta y no únicamente como accesorio funcional.
Para quien observa las pasarelas desde México, esa probablemente sea la parte más interesante de SS27. Copiar literalmente el caucho translúcido o una corbata de pitón sería perder el punto. Lo que puede sobrevivir fuera del runway es la lógica: vestirse pensando en qué postura produce cada prenda. Ferragamo se acerca además a 2027, año en el que la casa cumple un siglo desde su fundación en 1927. La tentación de una marca centenaria podría ser mirar su archivo como una sucesión de reliquias.

Davis está haciendo lo contrario: escoger objetos, décadas e imágenes y preguntar qué problema podrían volver a plantear hoy. SS27 encuentra una respuesta especialmente clara. Primero viene la estructura. Después, lo que hacemos con ella.