AMIRI convierte las rayas del Barça en traje en su segunda temporada con el club

Antes del himno de la Champions hay otro desfile que ninguna transmisión anuncia. Los jugadores bajan del autobús con audífonos puestos y caminan hacia el vestidor mientras los fotógrafos del club disparan sin parar. Ese trayecto se convirtió hace años en contenido propio, y los clubes lo cuidan como si fuera parte del partido.

El FC Barcelona presentó su nuevo atuendo para ese momento en la antesala de su visita al Paris Saint-Germain, este martes 20 de octubre en el Parque de los Príncipes. Es un traje gris de lana con rayas múltiples, corbata granate y una chamarra de piel del mismo tono con el escudo grabado en relieve. La firma detrás es AMIRI, la casa de lujo que Mike Amiri fundó en Los Ángeles en 2014.

Es la segunda temporada de AMIRI como socio oficial de vestimenta formal del Barça. El acuerdo, de cinco años, corre hasta la campaña 2029/30 y cubre los trajes que jugadores y directivos usan en desplazamientos europeos, finales y actos oficiales. El cambio frente al primer año es claro: antes la referencia era el color del club; ahora es el patrón de su camiseta. A continuación, qué trae la colección, qué distingue el traje de los futbolistas del de la directiva y qué puede tomar de ella alguien que nunca va a vestir un traje hecho para el Barça.

En su debut, en el invierno de 2025, AMIRI vistió al Barça en azul marino profundo. Hubo abrigos de lana de seis botones, sacos cruzados para el equipo varonil y de una fila para el femenil, y pantalón con raya diplomática blanca. La lectura era directa: el color del club llevado a la lana.

La segunda temporada da un paso más fino. El traje de los jugadores es de lana gris con rayas múltiples y corte italiano de ajuste preciso. La marca lo presenta como un reflejo de las rayas verticales de la camiseta azulgrana. El saco es cruzado, de dos botones, con solapa de pico y un pin de níquel con las iniciales MA. El pantalón es ligeramente acampanado, con bolsas sesgadas. Lo completan una camisa Oxford rayada de corte relajado y una corbata de sarga de seda granate.

El gris funciona como base neutra. El club aparece en la estructura de la tela y en la corbata, no en todo el traje. Es una decisión más discreta y, de paso, más cercana a cómo se viste un hombre en la vida diaria: traje neutro, color en el detalle.

Si la colección tiene una prenda que cambia la conversación, es esta. Se trata de una chamarra tipo blusón con cuello de camisa, en piel de cordero granate, con el escudo del Barça grabado en relieve en el pecho y en la espalda. Cada sección del escudo incluye un elemento simbólico: la cruz de San Jorge, la senyera catalana y un balón de estilo antiguo.

El blusón es una firma de AMIRI. Nació en el sportswear; la marca lo llevó a la sastrería y ya lo había usado en versión rayada para la temporada de verano del primer año. Ahora regresa al deporte, montado sobre camisa y corbata. El relieve es lo que le da carácter. Un escudo bordado a color se lee de lejos, como un artículo de tienda oficial. El grabado trabaja con volumen y sombra, y se descubre de cerca. Eso cambia la naturaleza de la prenda: pasa de ser merch a ser un objeto.

La propuesta para los directivos va por otro carril. Es un traje gris acero en una mezcla compacta de lana, con saco de un solo botón y solapa de pico, y pantalón de corte clásico. Lo acompañan una camisa Oxford blanca, la misma corbata granate de los jugadores y un abrigo gris cruzado de seis botones en lana pura. La repartición dice mucho. El pantalón acampanado, el saco cruzado y la piel se quedan con la plantilla, un vestidor joven que vive en redes. El palco recibe el corte que nadie va a cuestionar en una junta. Lo único que comparten es la corbata, que funciona como el verdadero uniforme del club.

El guardarropa se cierra con piezas de piel gris grabadas con el monograma MA Quad de la marca: una bolsa de viaje, el neceser de los jugadores y un cinturón con el monograma como hebilla. El comunicado de esta temporada se centra en la ropa masculina. En el primer año, el acuerdo también incluyó trajes para el equipo femenil.

Hay un límite que conviene decir claro. La sastrería de la primera temporada fue exclusiva del club y no salió a la venta. Para esta segunda entrega, ni el Barça ni AMIRI han publicado precios ni han confirmado si alguna pieza estará disponible para el público. Ese recorrido entre el autobús y el vestidor dejó de ser un trámite, y el Barça lo trata como una extensión de su identidad. En dos temporadas, AMIRI pasó de vestir al club con su color a vestirlo con su patrón. La segunda decisión es más sutil y, probablemente, más duradera.

    Para AMIRI, el acuerdo también es una prueba. Una marca conocida por el denim intervenido y los tenis de suela escultórica demuestra que puede sostener un traje cruzado frente a los fotógrafos de la Champions.

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